Entrevista realizada por José Ramón Moratalla Escudero y Francisco Javier Gutiérrez Alonso, de la Redacción del apartado Derecho TIC, del portal www.elderecho.com

María de Blas Tamaral: "En materia de gobernanza de la IA el principal error es confundir el cumplimiento formal con la implantación efectiva"

Entrevista
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Entrevistamos a María de Blas Tamaral, Abogada y ganadora del Premio a la Innovación Jurídica de Secciones ICAM 2026, apartado Sección de Innovación y Abogacía, que organiza el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid

1. Hola María, para empezar y contextualizar la entrevista ¿podrías definirnos o presentarnos rápidamente qué son los Premios a la Innovación Jurídica de Secciones ICAM 2026, que organiza el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid, y por qué te decidiste a participar en esta edición 2026?

Los Premios a la Innovación Jurídica del ICAM son una magnífica iniciativa para impulsar el debate sobre cómo está evolucionando nuestra profesión y dar visibilidad a ideas que pueden aportar valor real al sector jurídico. Creo que tienen un valor especial porque permiten que abogados de perfiles y generaciones muy diferentes, compartan propuestas sobre cómo afrontar los retos que están transformando nuestro sector, además, estos premios, ofrecen un espacio para profundizar y aportar nuevas perspectivas sobre materias ya consolidadas en el mundo jurídico.  Me animé a participar porque el tema sobre el que presenté mi trabajo me interesaba especialmente. En mi etapa profesional anterior participé en iniciativas vinculadas al desarrollo de proyectos basados en inteligencia artificial, y pude comprobar de primera mano los numerosos retos jurídicos, organizativos y de cumplimiento normativo que plantean estas tecnologías, y, al mismo tiempo, seguir creciendo profesionalmente en un ámbito que considero llamado a tener un protagonismo creciente en los próximos años.

 

2.Tu trabajo premiado ha versado sobre la necesidad del Legal Design (“El legal design como elemento estructuralen la definición de la política de gobernanza del uso de la Inteligencia Artificial en las organizaciones”). En este sentido ¿qué te motivó afrontar esta cuestión a la hora de elegir un tema de enorme relevancia y de plena actualidad en el ámbito legaltech como es éste?

Cuando comencé a profundizar en esta materia me di cuenta de que gran parte del debate se centraba en la regulación o en la tecnología, pero no se focalizaba en cómo conseguir que todo eso funcione realmente dentro de una empresa, además mientras desarrollábamos esos proyectos de basados en IA, debíamos también implantar una política. Me parecía que ahí existía un reto muy interesante: cómo trasladar obligaciones jurídicas cada vez más complejas a personas que no son juristas y que, sin embargo, van a tener que aplicarlas en su día a día.

Fue precisamente ahí donde descubrí el potencial del legal design. Me atrajo la idea de utilizarlo no solo como una herramienta para comunicar mejor el Derecho, sino también para ayudar a que las políticas, los procedimientos y los sistemas de control sean más claros y más comprensibles. Podríamos decir que la IA avanza a la velocidad de la luz...cambia de un día para otro, y por mucho que creamos que conocemos gran parte de ella, me aventuro a decir, que hemos adquirido, por el momento, un porcentaje muy pequeño de conocimientos.

 

3. ¿Cuál es el principal error que están cometiendo hoy las organizaciones al implantar políticas de IA sin este enfoque?

Creo que el principal error es pensar que la gobernanza de la IA se resuelve únicamente con una política interna o con cumplir la normativa. Muchas organizaciones invierten esfuerzos en redactar documentos, pero no siempre en garantizar que esos procedimientos sean realmente comprensibles y aplicables por las personas que los tienen que utilizar, todo desarrollo debe llevar un seguimiento, y más, ante cosas tan novedosas para la inmensa mayoría...

En mi opinión, el reto no está solo en conocer las obligaciones legales, sino en integrarlas de forma efectiva en el funcionamiento diario de la organización. Por eso considero que el legal design aporta tanto valor, porque, ayuda a convertir requisitos jurídicos complejos en procesos claros, útiles y operativos. En definitiva, el principal error es confundir el cumplimiento formal con la implantación efectiva.

 

4. Muchas empresas consideran que cumplir el AI Act consiste principalmente en elaborar documentación. ¿Cómo distinguir entre un cumplimiento meramente formal y una gobernanza realmente eficaz?

La diferencia está en que el cumplimiento formal se preocupa de que exista la documentación, de hacer un "check" de cara a cumplir un requisito, mientras que una gobernanza eficaz se preocupa de que funcione en la práctica. 

El AI Act exige documentación, controles y procedimientos, pero el verdadero reto es que las personas dentro de la organización sepan qué responsabilidad asumen, cómo deben actuar y qué decisiones pueden tomar cuando utilizan o supervisan sistemas de inteligencia artificial.

Una organización tiene una gobernanza eficaz cuando el desarrollo de la IA deja de ser únicamente una cuestión regulatoria y pasa a formar parte de sus procesos internos, de su cultura de cumplimiento y de su sistema de gestión de riesgos. En definitiva, no se trata solo de demostrar que se cumple la norma, sino de conseguir que sus principios se integren realmente en el día a día de la empresa.

 

5. Uno de los conceptos más exigentes del AI Act es la supervisión humana efectiva. ¿Qué requisitos mínimos debería cumplir una organización para poder afirmar que esa supervisión existe de verdad y no solo sobre el papel?

Creo que la clave está en que la supervisión humana no puede convertirse en un simple trámite. No basta con designar a una persona responsable sobre el papel, esa persona debe tener la formación y la información para entender cómo funciona el sistema y, si es necesario, intervenir o corregir sus resultados. Diría que, una compañía podría afirmar que existe supervisión humana efectiva cuando sus profesionales estén cualificados, y en constante formación, los procedimientos hayan sido bien definidos y exista una capacidad real sobre el control que se necesite ejercer sobre la tecnología. No debemos considerar la supervisión humana simplemente como una persona que está presente en el proceso, sino en que pueda ejercer un control real y consciente sobre las decisiones que adopta el sistema.

 

6. El artículo propone que el abogado evolucione hacia un perfil más estratégico y multidisciplinar. ¿Qué competencias considera imprescindibles para los profesionales jurídicos en los próximos cinco años?

Creo que el conocimiento jurídico seguirá siendo la base de nuestra profesión, pero cada vez será más importante desarrollar otras capacidades, en este caso, sobre la tecnología. Los abogados vamos a tener que sentirnos cómodos trabajando con perfiles tecnológicos, de negocio o de cumplimiento, y ser capaces de entender sus necesidades y hablar un lenguaje común, siendo una de las profesiones más antiguas, muchas veces, es un enorme reto, incluso para los más jóvenes, por ello también me gustaría añadir la importancia de desarrollar estas ideas desde que las nuevas generaciones de abogados pongan un pie en la facultad. 

Además, habilidades como la capacidad de análisis, la comunicación clara y la adaptación al cambio serán cada vez más relevantes. En un entorno tan dinámico, el valor del abogado no estará solo en interpretar una norma, sino en ayudar a las organizaciones a tomar decisiones seguras, responsables y alineadas con sus objetivos.

 

7. Si tuviera que recomendar una única medida para que una empresa empiece hoy a prepararse para una gobernanza responsable de la IA, ¿cuál sería y por qué?

Recomendaría que la organización identifique y catalogue todos los sistemas de Inteligencia Artificial que está utilizando o prevé utilizar, parece algo básico, pero muchas veces las empresas no tienen una visión completa de dónde y cómo se está aplicando realmente la IA. Creo que, controlando eso, es mucho más sencillo evaluar riesgos, asignar responsabilidades y definir las medidas de control adecuadas. En definitiva, no se puede gobernar aquello que no se conoce, se debe crear una buena base que sustente todo el procedimiento y que prevea cambios, nuevos desarrollos, nuevas normativas...

Creo que una gobernanza responsable comienza precisamente por tener una fotografía clara de la situación: qué herramientas se utilizan, para qué finalidad y quién toma las decisiones sobre ellas. Ese conocimiento es la base sobre la que después puede construirse todo lo demás.

 

8. Y ¿en los despachos de abogados, hay alguna peculiaridad que haya de tenerse en cuenta a la hora de dotarse de una gobernanza responsable de la IA?

Creo que los despachos de abogados al igual que los departamentos jurídicos, tienen una particularidad importante: se trabaja con información especialmente sensible y, además, la actividad está basada en gran medida en el análisis, la interpretación y el criterio profesional. Por eso, la incorporación de la Inteligencia Artificial exige que exista un equilibrio muy cuidadoso entre innovación, confidencialidad y supervisión humana. Además, no todos los despachos parten de la misma situación, los grandes despachos pueden disponer de más recursos para implantar herramientas, formar a sus equipos o establecer controles internos. Sin embargo, para los despachos más pequeños, o para aquellos con estructuras más tradicionales, el reto puede ser mayor, tanto por una cuestión de recursos como por la necesidad de adaptarse a nuevas formas de trabajar, y, debemos, tener en cuenta siempre nuestras capacidades, no abarcar o intentar desarrollar algo que luego no vayamos a ser capaces de controlar. En el sector de la abogacía debemos considerar a la Inteligencia Artificial como nuestra gran aliada pero nunca perder el criterio jurídico. 

 

9. ¿Deberíamos fiar la gobernanza de la IA en una organización a la propia IA?

Claramente, mi respuesta es un rotundo...no. Sería paradójico confiar íntegramente la gobernanza de la Inteligencia Artificial a la propia Inteligencia Artificial, lo más aproximado que se me ocurre...¿os imagináis que las evaluaciones de desempeño de las empresas las hicieran los empleados (el rango que fuera) sobre ellos mismos?. 

Creo que la IA puede ser una herramienta extraordinaria para ayudar a gestionar riesgos, analizar información o detectar incidencias, pero la responsabilidad última debe seguir siendo humana. Al final, las decisiones sobre derechos, obligaciones, estrategia o gestión del riesgo exigen criterio y capacidad de asumir responsabilidades, y eso no puede delegarse por completo en un algoritmo.

Además, si algo nos está enseñando la propia evolución de esta tecnología es que sigue siendo necesaria su supervisión. La IA puede ayudarnos a tomar mejores decisiones, pero no debería sustituir nuestra capacidad para cuestionarlas, y aquí, aunque abra la puerta a un interesante debate, ¿de verdad queremos dejarle a la IA un control absoluto sobre todas nuestras funciones sin aportar nuestros criterios humanos? 

 

10. Por último y para terminar, pensando en una gran parte de nuestro público lector compuesto por abogados y abogadas, estudiantes de grado y del master de acceso a la Abogacía que pueden participar en las próximas ediciones anuales de estos Premios ¿por qué les invitarías a participar y qué consejos les darías al respecto?

Les animaría a participar porque es una oportunidad magnífica para investigar, reflexionar y compartir una visión propia sobre los retos que está afrontando nuestra profesión, y un punto muy enriquecedor, seguir desarrollándose profesionalmente porque este tipo de iniciativas, sin lugar a duda, ayudan a ello, y además, conoces gente nueva de tu mismo sector, lo cual considero muy enriquecedor. A veces, pensamos que para presentar un trabajo hay que ser un gran experto en una materia, y creo que no es así. Muchas veces las mejores ideas nacen precisamente de una inquietud, una duda o un problema práctico que uno se encuentra en su día a día. Mi principal consejo sería que eligieran un tema que realmente les despierte curiosidad, además se verán en un reto personal, conociendo sobre una materia que no controlan y planteándose mil cosas sobre ella. 

Y, sobre todo, que disfruten del desarrollo del trabajo, más allá del resultado, participar en unos premios como estos obliga a detenerse, reflexionar y profundizar en cuestiones que, por el ritmo del día a día, muchas veces no tenemos ocasión de analizar con calma. 

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