Entrevistamos a Robert Brufau, CEO de ENLEY, con ocasión de superar los 20.000 clientes al año y consolida en España y México su nuevo modelo de servicios legales digitales
1. ¿Podrías presentarnos Enley?
Enley es una legaltech española que nació con una idea muy clara: que acceder a un abogado no debería ser caro, lento ni intimidante. Somos la primera plataforma en España que ofrece servicios legales 100% online. El proceso arranca con un formulario sencillo y a partir de ahí todo el flujo se gestiona digitalmente, con el acompañamiento de abogados especializados. Hoy superamos los 20.000 clientes al año, operamos en España y México, y contamos con un equipo de casi 100 personas entre abogados colegiados, procuradores, asesores fiscales y laborales y perfiles tecnológicos. La misión es simple: que cualquier persona, independientemente de su situación, pueda resolver sus problemas legales fácilmente.
2. ¿Qué os motivó a afrontar este reto Legaltech?
Veíamos que la gente evitaba resolver algunas cuestiones legales porque el proceso era opaco, caro y lento. Cosas que deberían ser trámites sencillos se convertían en una odisea. La pregunta que nos hicimos fue: ¿y si aplicamos metodología de producto y tecnología a esto? ¿qué pasaría? La respuesta fue Enley. En solo un año de vida ya tramitábamos casi el 1% de todas las sociedades limitadas creadas en España y cerca del 2% de los divorcios de mutuo acuerdo. Eso nos confirmó que la demanda existía y que el modelo funcionaba. No inventamos una necesidad, simplemente eliminamos las barreras que impedían a la gente satisfacerla.
3. ¿Cuáles son los principales retos de la industrialización de los servicios jurídicos?
El mayor reto es cultural, el sector lleva siglos bajo la lógica de "cada caso es único" y romper esa inercia cuesta, tanto dentro como fuera. Luego está el reto técnico, antes de automatizar nada, hay que hacer un trabajo enorme de mapeo y estandarización de procesos. La tecnología viene después, no antes. Y el tercer gran reto es mantener la calidad jurídica al escalar. Industrializar no puede significar despersonalizar ni bajar el nivel de calidad y de cercanía al cliente. Quién viene a Enley tiene un problema real que le afecta de verdad, y eso exige rigor aunque el proceso sea digital y el precio sea bajo.
4. ¿Qué papel juega la Inteligencia Artificial?
La IA es un acelerador, no un sustituto. La usamos para reducir el tiempo que nuestros abogados dedican a tareas repetitivas o que aportan poco valor al proceso y que así puedan concentrar su atención en lo que realmente aporta valor: el criterio jurídico y la relación con el cliente. Nuestro enfoque combina automatización e IA con la supervisión constante de abogados expertos.
5. ¿Toda cuestión jurídica es susceptible de ser paquetizada como producto?
No, y creo que es importante ser honesto en esto. Los casos altamente contenciosos, los que tienen variables muy abiertas o los que implican estrategia procesal compleja no son paquetizables, o sería deshonesto intentarlo. Lo que sí creemos es que hay un volumen
enorme de necesidades jurídicas cotidianas —divorcios de mutuo acuerdo, constituciones de empresa, reclamaciones estándar, registros de marcas— que sí lo son. Y ese volumen representa la gran mayoría de las situaciones legales que vive una persona o una pyme a lo largo de su vida. Ahí es donde Enley tiene sentido y donde el modelo aporta valor real.
6. ¿Cómo se gestiona y potencia la calidad en Enley?
La calidad en Enley depende de tres pilares. Primero, la especialización: al concentrar volumen en tipologías concretas, nuestros abogados se vuelven muy buenos en lo que hacen. Segundo, los datos: con miles de casos procesados podemos identificar patrones de error y, con la tecnología, podemos aplicar mejoras de forma continua. Y tercero, el feedback sistemático del cliente en cada etapa del proceso, no solo al final. En 2024 gestionamos el 4,5% de todos los divorcios de mutuo acuerdo en España. Ese volumen solo es sostenible si la calidad percibida genera recomendaciones. Es nuestro mejor indicador.
7. ¿Se plantea Enley expandirse a otros países iberoamericanos?
América Latina es un territorio natural: idioma compartido, necesidades legales similares y, en muchos mercados, un acceso a servicios jurídicos aún más precario que en España. Por nuestra parte, seguimos explorando mercados donde el acceso al derecho presenta fricciones importantes no obstante, nuestra prioridad ahora mismo es consolidar México y asegurarnos de que el modelo escala bien antes de abrir demasiados frentes a la vez.
8. ¿Qué recomendación darías a profesionales del Derecho que quieran lanzar un proyecto legaltech?
Les diría que empiecen por el problema. Es muy fácil enamorarse de una solución sin haber validado que existe un problema real y que la gente está dispuesta a pagar para resolverlo. Y lo segundo: no subestimes la complejidad del sector. No basta con saber de tecnología, necesitas entender profundamente cómo funciona un proceso jurídico, qué puede automatizarse y qué no...
Y algo que no suele decirse pero es igual de importante: rodéate de perfiles complementarios desde el principio. El legaltech necesita a la vez mentalidad jurídica, mentalidad de producto y mentalidad comercial. Difícilmente las tres van a vivir en la misma persona.