Con esta operación, la SETT podrá pasar a formar parte del accionariado de la sociedad que tiene previsto presentar la candidatura española a la convocatoria europea. El proyecto español concurrirá con una candidatura multisede que incluye las ubicaciones de Móra la Nova, en Tarragona, y San Fernando de Henares (Madrid), para alojar la gigafactoría.
Con este proyecto se busca situar a España a la vanguardia de las infraestructuras europeas de inteligencia artificial, con un enfoque especial en sostenibilidad. La Comisión Europea enmarcó esta convocatoria en la iniciativa InvestAI, con un fondo específico para financiar gigafactorías.
Infraestructuras críticas
Las gigafactorías de IA son centros de datos enormes diseñados con un propósito concreto: albergar cientos de miles de GPU (Unidades de Procesamiento Gráfico), imprescindibles para entrenar y hacer inferencia de grandes modelos de inteligencia artificial, como los Grandes Modelos de Lenguaje (LLM), o modelos avanzados de visión artificial.
Así, una gigafactoría de IA es una gran infraestructura tecnológica e industrial donde se entrenan y operan los modelos de inteligencia artificial más avanzados. Frente a los centros de datos convencionales, optimizados para tareas más comunes (como servicios cloud y almacenamiento de datos), son instalaciones especializadas en aportar la enorme capacidad de cálculo que necesita la nueva generación de IA.
El panorama actual de infraestructuras de cómputo capacitadas para entrenamiento de grandes modelos está fuertemente dominado por los hiperescaladores estadounidenses y el ecosistema cerrado de China. Europa y España, a través de la red EuroHPC -al que pertenece el MareNostrum 5, supercomputador del Centro Nacional de Supercomputación-BSC-, y a través de programas como el PERTE Chip, busca establecer polos de supercomputación soberanos para evitar la dependencia absoluta de infraestructuras extranjeras de procesamiento.
Contar con una gigafactoría redundaría de forma muy positiva en aquellos sectores que necesitan una gran capacidad de cálculo para desarrollar inteligencia artificial avanzada: desde startups y pymes, grandes empresas, universidades, centros de investigación y también administraciones públicas. Una gigafactoría como la planteada serviría para que el ecosistema europeo pueda entrenar, probar y desplegar modelos de IA sin depender por completo de proveedores extranjeros. Está previsto que estas infraestructuras puedan dar también soporte a la investigación, la industria y el tejido empresarial.
Para España y Europa, es un paso en favor de más autonomía tecnológica, más capacidad industrial, más empleo cualificado y menos dependencia externa. Además, infraestructuras de esta escala tienen impactos directos en la creación de empleo de alta cualificación y en el desarrollo macroeconómico del territorio.
Liderazgo español
La operación se articula mediante un consorcio público-privado cuya composición se está ultimando, porque la escala del proyecto exige combinar liderazgo público, músculo industrial, financiación y capacidades tecnológicas. Un proyecto de esta dimensión requiere una estructura capaz de coordinar inversión, infraestructura y operación.
Esta operación refuerza un ecosistema español de IA que ya está dando pasos concretos. España ya cuenta con dos AI Factories vinculadas a EuroHPC, el Barcelona Supercomputing Center y el Centro de Supercomputación de Galicia CESGA, ambos con financiación del estado.