Con motivo del Día Internacional del Abogado hacemos un especial en el que queremos ofrecer las principales preocupaciones que los profesionales de la abogacía tienen en un momento crucial por la aplicación practica de la IA en el ejercicio diario.
En este especial queremos saber qué otros retos y cuál es el balance del momento actual en que la aplicación de las nuevas tecnologías están afectando en gran medida tanto a la sociedad como al entorno laboral de abogados y abogadas. Para conocer su opinión sobre este tema, entrevistamos a Rodrigo Caballero Veganzones. Socio – director de Caballero y Fuentes Abogados.
En el Día Internacional del Abogado nos gustaría que nos diera su opinión sobre estos temas que consideremos de especial relevancia para la práctica profesional en el que interviene cada día más la aplicación de la Inteligencia Artificial (IA).
Sobre el uso de las herramientas de IA, ¿De qué manera hacen un uso práctico de soluciones /herramientas de IA en la práctica jurídica? ¿Utilizan en análisis de documentos, investigación, gestión del conocimiento o relación con sus clientes? Si es así, nos pueden dar una valoración con aspectos positivos y negativos.
El uso de herramientas de IA puede abarcar muchas acciones distintas. Las más relevantes tienen que ver con el análisis de gran cantidad de documentación (revisión de un expediente administrativo o de documental amplia), así como con la agilización de tareas sencillas (cálculo de honorarios).
Estos últimos meses hemos conocido el uso de IA irregular para obtener citas falsas en juicios o redactar querellas ¿Cómo creen que se debería solucionar el problema de las denominadas “alucinaciones” por el uso de la IA aplicada al ámbito jurídico?
Desde el punto de vista operativo, hay una innegable obligación de revisión de la documentación que genera la IA. Los prestadores de servicio de IA deberían establecer vínculos con la fuente citada, para que sea fácilmente comprobable.
Teniendo en cuenta su experiencia, ¿qué impacto está teniendo la inteligencia artificial en la calidad del asesoramiento jurídico y la toma de decisiones profesionales?
Todavía es una incógnita. Sabemos que tareas ordinarias se realizan con más agilidad, pero no sabemos si su nivel de desarrollo es suficiente para las tomas de decisiones complejas, donde se une el conocimiento jurídico con otras habilidades más o menos “blandas” (negociación, comunicación, experiencias previas…).
Este 2026, ¿El reto para los profesionales del sector legal es exclusivamente tecnológico o hay otros retos a tener en cuenta? ¿nos puede especificar?
El reto del año 2026 va a ser el defender la propuesta de valor del profesional frente al trabajo realizado mediante IA. No es tanto saber manejar la herramienta, sino conseguir que el cliente no minusvalore el trabajo del abogado por existir la IA.
Y con respecto a los retos éticos y deontológicos del uso de la IA, ¿Cuáles serían los principales y cuáles son los motivos?
Una cuestión deontológica relevante será la de que el cliente sepa o no sepa que se ha trabajado con IA en su asunto, con repercusiones en responsabilidad, pero de nuevo, como indicaba antes, en la percepción de valor del trabajo.
En relación con la formación del abogado en este momento. ¿qué competencias consideran imprescindibles para poder adaptarse a un entorno profesional cada vez más tecnológico?
El abogado tiene que ser un usuario fluido de herramientas tecnológicas que le permitan acceder al conocimiento propio o ajena con agilidad. Por tanto, debe estar cómodo en los entornos de trabajo compartido y, además, en el manejo de herramientas IA. No todo abogado tiene que convertirse en programador, pero sí que debe ser un usuario ágil.
¿Los despachos profesionales deben adaptar su modelo de negocio y su forma de ofrecer servicios profesionales? ¿Qué impacto tienen en estos modelos de negocio la automatización de procesos, las plataformas digitales, o la investigación jurídica?
Sí, pero no todas tendrán que hacerlo de la misma forma. El abogado consultor probablemente se encuentre con que su cliente tipo (empresa) se ha dotado de gran autonomía jurídica con la IA. Sin embargo, el abogado de “pleito pequeño”, tendrá que seguir haciendo esos pleitos, porque su “cliente estándar” no se tecnificará tanto.
Los cambios en los procesos tendrán que ver más con el procedimiento de venta de servicios o con el procedimiento de gestión administrativa; donde la influencia dependerá de nuevo del modelo de negocio inicial y el público objetivo de despacho.
Si usted considera que se puede hablar de un ecosistema Legaltech ¿Cuáles serían los aspectos más relevantes del nuevo ecosistema Legaltech?
No veo tan claro que haya un ecosistema de Legaltech, sino varios intentos de generar productos en este sector de actividad; pero con bastante dispersión y desconexión por ahora.
Además de la tecnología, nos gustaría conocer ¿cuáles son las preocupaciones en materia laboral, conciliación y bienestar para los abogados y abogadas?
En materia laboral nos encontramos con la dificultad para que los despachos fuera de las grandes capitales o del ranking puedan mantener sueldos competitivos que compitan, en particular, con el sector público. A eso se une un régimen fiscal de las sociedades profesionales que no facilita la inversión.