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El informe anual de ACNUR, muestra que un número sin precedentes de 79,5 millones de personas estaban desplazadas a fines de 2019, la cifra más alta registrada por la agencia

La asistencia jurídica a migrantes

Tribuna
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La Abogacía Española a través del Consejo General, de los Consejos Autonómicos y de los Colegios, y fundamentalmente con el trabajo que miles de abogados desarrollan día a día, lleva años ocupándose y trabajando intensamente en la defensa de las personas migrantes, garantizando su asistencia jurídica y protegiendo sus derechos. Para ello a través de los turnos de oficio especializados en materia de extranjería y protección internacional, se garantiza que ninguna persona que entra en el territorio nacional quede sin asistencia.

En el mundo global que vivimos, en este siglo de la revolución tecnológica, y frente al elevado nivel de vida y desarrollo de las sociedades de los países avanzados del mundo, sobreviven o malviven pueblos y países en la más absoluta miseria y en la explotación más abyecta. Consecuencia de la apropiación sin escrúpulos de unos pocos de las riquezas naturales de países y de la corrupción por parte de los gobernantes, se veda en muchos lugares del mundo la más mínima oportunidad de vida a sus ciudadanos.

Si a este dramático escenario, unimos a los países en guerra donde la destrucción de las personas constituye la pauta diaria y continua de actuación, u otros países que sufren la instalación y permanencia en el poder de regímenes dictatoriales donde se persigue, destruye y tortura al que disiente, y en donde los crímenes de lesa humanidad se convierten en el patrón de comportamiento desde los aparatos del poder para mantenerse en el mismo, sembrando el terror en la población, podemos concluir que millones de personas se vean en la necesidad de demandar el apoyo, la solidaridad y la protección en países con nivel de desarrollo.

Vivimos momentos históricos con desplazamientos masivos de miles y miles de personas, huyendo de la violencia, de las masacres, de las miserias, de la persecución. Muchas buscando un mundo mejor que les ofrezca una oportunidad de vida y otras muchas sencillamente buscando poder sobrevivir.

El informe anual de ACNUR, muestra que un número sin precedentes de 79,5 millones de personas estaban desplazadas a fines de 2019. Es la cifra más alta jamás registrada por ACNUR.

Consecuencia de esta realidad son los constantes flujos migratorios que se producen en el mundo, razón por lo que nuestro país, puerta de Europa en África, recibe continuamente a tantas personas necesitadas de apoyo.

Todas y cada una de estas personas ostentan el derecho fundamental de defensa y asistencia jurídica, y por ello no se debe cesar de trabajar, y así se hace desde el Consejo General de la Abogacía Española y desde los Colegios de Abogados, para dotar de instrumentos que ayuden, faciliten y apoyen el derecho fundamental de defensa de las personas migrantes y que sea una asistencia jurídica de calidad.

Estamos ante personas especialmente vulnerables, que precisan de la mano que le tiende el Abogado para poder recibir amparo y tutela. Es por ello, que una Abogacía solidaria, formada y preparada, atiende y atenderá el derecho de defensa de tantas personas necesitadas de nuestra ayuda.

El compromiso de la Abogacía Española se muestra una vez más con las personas más vulnerables y necesitadas de protección. Más que nunca es necesario este trabajo de la Abogacía en el que defendiendo los derechos de personas vulnerables, se están defendiendo los derechos humanos.

La Abogacía debe estar peparada para detectar si se está ante personas víctimas de trata de seres (la esclavitud del siglo XXI), o ante menores que precisan de amparo y tutela, o ante personas que tienen derecho a obtener protección internacional pues huyen de conflictos o son perseguidos políticos, o sufren otro tipo de persecuciones por motivos de género o de orientación sexual, entre otros. También para asesorar a las personas migrantes en sus derechos y que puedan obtener tutela judicial.

Las personas migrantes abandonan sus hogares, sus familias, lo dejan todo, pero nunca dejan ni dejarán su dignidad, ni sus derechos, que amparados por los ordenamientos jurídicos y convenios internacionales, deben ser absolutamente respetados.

Contribuyendo a ello alcanzaremos un mundo que necesariamente ha de ser mejor, en el que la solidaridad y el respeto a los derechos humanos rija por encima de todo.