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El caso tiene por objeto una petición de decisión prejudicial planteada, con arreglo al artículo 267 TFUE, por el Högsta domstolen (Tribunal Supremo, Suecia), mediante resolución de 21 de septiembre de 2017, recibida en el Tribunal de Justicia el 28 de septiembre de 2017, en el procedimiento penal contra Imran Syed. Sentencia del Tribunal de Justicia de 19 de diciembre de 2018, Syed (C-572/17). EDJ 2018/131511

No es posible la extensión del derecho de autor fuera de la UE

Tribuna

Hechos

El caso surge a raíz del planteamiento de una cuestión prejudicial del Tribunal Supremo sueco (Högsta domstolen), en un procedimiento penal contra el Sr. Imran Syed, empresario dedicado al comercio textil.

La petición de decisión prejudicial tiene como objeto la interpretación del art. 4 apartado 1 de la Directiva 2001/29/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información en conexión con la propia Ley de Propiedad Intelectual sueca.

El Sr. Syed regentaba un comercio de venta al por menor en Estocolmo, Suecia, en el que vendía prendas de vestir y accesorios de moda que portaban logos relativos a la música rock.

Además, de los productos expuestos para su venta en la tienda, el Sr. Syed disponía de dos almacenes, uno contiguo a la tienda y otro en la localidad de Bandhagen, próximo a Estocolmo, donde se almacenaban el mismo tipo de productos que se vendían en la tienda y que abastecía regularmente a la misma.

El Tribunal de Primera Instancia de Suecia (El Tingsrätt) inició un procedimiento penal contra el Sr. Syed, tanto por violación de marcas, como por infracción de la Ley sueca de Propiedad Intelectual.

El Tingsrätt condenó al acusado por violación de marca y por infracción de la Ley de Propiedad Intelectual tanto por los productos que se exponían en su tienda, como por los productos idénticos encontrados en los dos almacenes de su propiedad, pero no tuvo en cuenta el resto de artículos que no eran idénticos a las que se vendían en la tienda.

El Sr. Syed recurrió ante el Tribunal de Apelación de Estocolmo, que, por el contrario, estimó que el acusado solo había infringido la Ley de Propiedad Intelectual sueca en relación a los productos que se encontraban en su tienda, y no los depositados en sus dos almacenes, ya que, aunque la finalidad de estos últimos era la venta, en realidad no podía considerarse que se hubieran puesto a la venta o distribuido al público y ni siquiera la manipulación de las mercancías debía ser considerada como una tentativa o preparación de una infracción de la Ley.

Con motivo de lo anterior, el Tribunal de Apelación rebajó la pena impuesta por el tribunal de Primera Instancia.

Una vez recurrida la anterior sentencia ante el Tribunal Supremo, el fiscal solicitó que se condenara al acusado en la línea que había marcado y estimado el Tribunal de Primera Instancia e instó al Tribunal Supremo para que planteara una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia

El Tribunal Supremo señala que ni la Directiva 2001/29 ni la Ley sueca prohíben expresamente el almacenamiento de mercancías que lleven el logo protegido por un derecho de autor con el propósito de venderlas. Y, por tanto, plantea las cuestiones: por un lado, (i) si las mercancías pueden incurrir en violación del derecho exclusivo de distribución del autor cuando están en almacenes de la persona que ofrece a la venta productos idénticos y, por otro (ii) si tiene alguna relevancia que las mercancías se encuentren en un almacén contiguo a la tienda o en otro lugar.

Pronunciamientos

Tradicionalmente, el TJ ha venido indicando que la distribución al público se caracteriza por una serie de operaciones que incluyen, cuanto menos, la celebración de un contrato de venta y el cumplimiento del mismo mediante la entrega a un comprador que forma parte del público.

Así, entiende el TJ que los comerciantes son responsables de cualquier operación que realicen y que dé lugar a una distribución al público y, por tanto, no cabe excluir que existan operaciones o actos preparatorios a la conclusión del contrato de compraventa y que estarían comprendidos dentro del concepto de distribución. Eso sí, debe probarse que los productos están efectivamente destinados a ser distribuidos al público sin autorización del titular del derecho.

Las cuestiones planteadas por el TJ son si el almacenamiento de las mercancías por el Sr. Seyd (que son idénticas a las que vendía en su establecimiento comercial) puede considerarse un acto previo a la propia venta y, por tanto, ser considerada una vulneración del derecho exclusivo del titular del derecho.

Entiende el TJ que efectivamente podría considerarse una vulneración si se demuestra que esas mercancías almacenadas iban a ser vendidas al público.

Un indicio de que las mercancías van a ser vendidas al público es, precisamente, que el vendedor tenga también una tienda donde se venden productos idénticos a los almacenados, aunque, no obstante, no es posible descartar que esas mercancías almacenadas no estén destinadas a la venta en territorio de la UE.

Y, por tanto, el TJ concluye que corresponde al propio Tribunal Supremo la apreciación de los elementos de prueba en su totalidad y si todas o solo una parte de las mercancías almacenadas estaban destinadas a la venta en el establecimiento del condenado.

Asimismo indica que, aunque la distancia entre el lugar de almacenamiento y el lugar de venta puede constituir un indicio que demuestre que las mercancías van a ser vendidas en el establecimiento, dicho indicio tampoco puede ser considerado decisivo por sí solo, sino que el Tribunal Supremo deberá tomar en consideración toda la información disponible y en conjunto sobre cómo se produce el abastecimiento regular de la tienda y si el mismo se refiere a las mercancías precedentes de los almacenes o sobre los datos contables y de pedidos en relación con el volumen de mercancías almacenadas y los contratos de compraventa en curso.

Comentario

 El TJ responde al Tribunal Supremo sueco sobre las cuestiones prejudiciales planteadas remarcando, básicamente, que no es posible extender la protección conferida al titular del derecho más allá del marco establecido por la UE.

Por tanto, solo se deberá tomar en consideración los casos de mercancías almacenadas infractoras de derechos de autor, cuando estén destinadas a ser comercializadas o puestas a disposición del público en la propia UE.

La dificultad estriba, precisamente, en conocer cuándo las mercancías están puestas a la venta de forma efectiva en la UE si las mismas están simplemente almacenadas a disposición del comerciante.

Algunos indicios como la distancia entre almacén y tienda deberán ser tenidos en cuenta, pero, indudablemente, esos indicios deberán revisarse de forma conjunta junto con otros, tales como el abastecimiento regular de la tienda con productos del almacén, volumen de ventas y pedidos, etc.

En definitiva, el TJ deja en manos de los propios tribunales nacionales la consideración completa y en conjunto de todos los hechos que se enjuicien para determinar si los productos son infractores en la UE, ya sea porque son vendidos dentro del territorio europeo o están almacenados para su venta en el mismo.

Autor: Tránsito Ruíz. Anuario Elzaburu, Edición 2018 (recopilatorio de comentarios de jurisprudencia europea en materia de Derecho de Propiedad Industrial e Intelectual que realiza Elzaburu).

Texto de la sentencia proveniente de la base de datos El Derecho Internet Mementos. Más información y posibilidad de probar gratuitamente el producto en https://www.efl.es/catalogo/bases-de-datos-juridicas-de-el-derecho

Versión en inglés:

Copyright cannot be extended outside the EU. Judgment of the Court of

Justice of 19 December 2018, Syed (C-572/17).

  1. Background. The case relates to the request from the Swedish Supreme Court (Högsta domstolen) for a preliminary ruling in criminal proceedings against Mr. Imran Syed, a textile trade entrepreneur.

The request for a preliminary ruling concerns the interpretation of Article 4(1) of Directive 2001/29/EC of the European Parliament and of the Council of 22 May 2001 on the harmonisation of certain aspects of copyright and related rights in the information society in relation to the Swedish Copyright Law.

Mr Syed ran a retail shop in Stockholm (Sweden) in which he sold clothes and accessories bearing rock music logos.

In addition to the items offered for sale in that shop, Mr Syed had two storage facilities, one adjacent to the shop and another located in Bandhagen, near Stockholm, storing the same type of merchandise as that sold in the shop and regularly used to restock the shop.

Criminal proceedings were brought against Mr. Syed before the Swedish District Court (Tingsrätt), for trademark infringement and in breach of the Swedish Copyright Law.

The Tingsrätt found the defendant guilty of trademark infringement and in breach of the Copyright Law, both with regard to the merchandise on display in his shop and the identical merchandise found in both storage facilities owned by him, but it did not take into account the rest of the articles which were not identical to those sold in the shop.

However, the Court of Appeal of Stockholm, hearing the case on appeal by Mr. Syed, ruled that the accused had only breached the Swedish Copyright Law with regard to the goods found in his shop, but not those in both of his two storage facilities given that, although the final purpose of the latter was to put them on sale, they could not really be considered as having been offered for sale or distributed to the public and not even the handling of said merchandise could be considered an attempt or preparation to breach the Law.

As a result of the above, the Court of Appeal reduced the sentence handed down by the District Court.

With the aforementioned decision under appeal before the Supreme Court, the Prosecutor-General claimed that the accused should be sentenced in line with the findings of the District Court and submitted that the Supreme Court should refer the matter to the Court of Justice for a preliminary ruling.

The Supreme Court indicated that neither Directive 2001/29 nor the Swedish Law expressly prohibit the storage of goods bearing a logo protected by copyright for the purpose of sale. Therefore, it raised the following questions: (i) whether goods can infringe the author’s exclusive right of distribution if they are held in storage by the person offering identical goods for sale; and (ii) whether it is in any way relevant that the goods are held in a storage facility adjacent to the shop or in another location.

  1. 2. Findings. Traditionally, the Court of Justice has found that distribution to the public is characterised by a series of acts going, at the very least, from the conclusion of a contract of sale to the performance thereof by delivery to a member of the public.

Thus, the Court of Justice considers that a trader in such circumstances bears responsibility for any act carried out by him giving rise to a distribution to the public and, therefore, it is not excluded that the acts or steps preceding the conclusion of a contract of sale may also fall within the concept of distribution. However, it must be proven that the goods concerned are actually intended to be distributed to the public without the rightholder’s consent.

The questions considered by the Court of Justice are whether the storage of goods by Mr. Syed (which are identical to those offered for sale in his shop) may be considered an act prior to their sale and, therefore, an infringement of the exclusive distribution right of the rightholder.

 

The Court of Justice found that it could indeed be considered an infringement if it were proven that the stored goods were going to be sold to the public.

An indication that the goods are to be sold to the public is precisely the fact that the seller also has a shop selling identical goods to those stored, although it cannot be ruled out that said stored merchandise is not intended to be put on sale in the territory of the EU.

Therefore, the Court of Justice concluded that the Supreme Court must assess the evidence as a whole and determine whether all or only part of the stored goods were intended to be put on sale in the defendant’s shop.

Likewise, it indicated that although the distance between the storage facility and the place of sale may constitute an indication that the goods are to be put on sale in the shop, such evidence cannot be a decisive element on its own. Rather, the Supreme Court must take into account all the information available as a whole, concerning how the regular restocking of the shop is performed, whether such restocking is with goods from the aforementioned storage facilities, accounting elements, the volume of orders as compared with the volume of stored goods, or current contracts of sale.

  1. 3. Remarks. The Court of Justice responds to the Swedish Supreme Court regarding the questions referred for a preliminary ruling, basically pointing out that it is not possible to extend the protection conferred on the rightholder beyond the framework established by the EU.

Therefore, cases of stored goods that infringe copyright should only be taken into account whenever said goods are intended to be put on sale or to be made available to the public in the EU.

Indeed, the difficulty lies in knowing when the goods are effectively put on sale in the EU if these are simply stored and available to the seller.

Certain indications such as the distance between the store and the shop should be taken into account, but such indications should undoubtedly be reviewed together with others, such as the regular restocking of the shop with goods from the storage facilities, the volume of sales and orders, etc.

In conclusion, the Court of Justice leaves it up to the national courts themselves to fully consider all the relevant facts as a whole to determine whether the goods in question are infringing goods in the EU, either because they are sold in or stored for their sale within the territory of the EU. Tránsito RUIZ