fbpx

Sentencia del Tribunal de Justicia de 13 de noviembre de 2018, Levola (C- 310/17), EDJ 2018/125817.

Se rechaza la consideración del sabor de un alimento como «obra» objeto de protección del derecho de autor.

Tribuna

Hechos

La presente cuestión prejudicial surge en el marco de un litigio en el que se discute la existencia de infracción de derechos de autor sobre el sabor de un alimento, en concreto el “Heksenkaas”, un “queso para untar con nata fresca y finas hierbas” creado por un empresario neerlandés que había cedido los derechos de propiedad intelectual sobre su “obra” a la empresa Levola Hengelo BV (en lo sucesivo, Levola). Aunque no es objeto de este procedimiento, interesa saber que el método de producción de este queso obtuvo una patente en 2.012.

Es Levola quien, en julio de 2.012, ejercita la acción de infracción ante el Tribunal de Primera Instancia de Güeldres (Países Bajos) contra la mercantil Smilde Foods BV (en lo sucesivo, Smilde) por la fabricación y comercialización de otro queso, el “Witte Wievenkaas” que, a juicio de la actora, reproducía el sabor del Heksenkaas. En su demanda, solicita asimismo que se declare el sabor controvertido como creación intelectual susceptible de recibir protección, como obra, con arreglo al art. 1 de la Auteurswet (Ley de Derecho de Autor neerlandesa).

Curiosamente, el tribunal de instancia neerlandés desestima la acción sin entrar a valorar la idoneidad de considerar como “obra” protegible por el derecho de autor el sabor del queso. El fundamento que llevó al juez a rechazar las pretensiones se limitó a la falta, por parte de la actora, de indicaciones sobre los elementos o la combinación de elementos que otorgan al Heksenkaas un “carácter propio y original y una impronta peculiar”.

La cuestión central que subyace en el asunto principal, no obstante, consistía en dilucidar si el sabor de un alimento puede estar protegido por los derechos de autor. Los argumentos de las partes al respecto fueron antagónicos:

  • Levola:

- El derecho de autor sobre un sabor remite a la «impresión de conjunto producida por el consumo de un alimento en los órganos sensoriales del gusto, incluida la sensación bucal percibida a través del tacto».

- El sabor de un alimento puede calificarse de obra literaria, científica o artística protegida por los derechos de autor.

  • Smilde:

- El régimen de los derechos de autor comprende únicamente las creaciones visuales y auditivas, sin que el sabor pueda ser objeto de protección.

- Razones de inestabilidad de los alimentos y de subjetividad de la percepción gustativa, impiden reconocer un derecho exclusivo de autor sobre el sabor de un alimento.

Levola apoyaba su posición, por analogía, en una sentencia del Tribunal Supremo de los Países Bajos de 2.006 (Lancôme) en la que se reconoció la extensión de la protección de los derechos de propiedad intelectual al olor de un perfume.

Por su parte, el tribunal remitente de esta cuestión prejudicial alude a una sentencia del Tribunal de Casación de Francia de 2.013 que rechaza categóricamente la posibilidad de proteger un olor por la vía del derecho de autor.

Ante esta divergencia de criterios jurisprudenciales en sede de la UE respecto de una cuestión que consideró análoga, el Tribunal de Apelación de Arnhem-Leuvarda (Países Bajos) acordó suspender el procedimiento y activar la vía interpretativa del art. 267 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), con el objetivo de que el TJ estableciera doctrina uniforme sobre la posibilidad de que el sabor de un alimento quede amparado por el derecho de autor.

Pronunciamientos

El Tribunal responde a las dos preguntas que integran la cuestión prejudicial planteada por el tribunal neerlandés remitente.

Nos centramos, sin embargo, en la primera de ellas, puesto que su respuesta lleva al TJ a considerar innecesario responder a la segunda. En lo esencial, plantea si la Directiva 2001/29 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 22 de mayo de 2001, relativa a la armonización de determinados aspectos de los derechos de autor y derechos afines a los derechos de autor en la sociedad de la información debe interpretarse en el sentido de que se opone a la protección del sabor de los alimentos por derechos de autor y a que una normativa nacional se interprete de tal forma que conceda la protección del derecho de autor a ese sabor.

Cuestiones procesales:

No obstante, antes de entrar en el fondo de la cuestión, y aunque no constituye el objeto del proceso, el TJ ofrece unos interesantes apuntes formales y procesales para aquellos juristas (y también justiciables) poco familiarizados con la tramitación de estos procedimientos, a propósito de la oposición a la admisibilidad de la cuestión prejudicial sugerida por la demandada alegando que Levola no ha precisado los elementos del Heksenkaas que lo caracterizan como una creación intelectual propia de su autor.

Recuerda el Tribunal en este punto la reiterada jurisprudencia que sostiene lo siguiente:

-          Por una parte, corresponde exclusivamente al órgano jurisdiccional nacional que conoce del litigio apreciar tanto la necesidad y pertinencia de una decisión prejudicial para poder dictar sentencia. Y, en todo caso, se les atribuye una presunción de pertinencia.

-          Por otra, la obligación del TJ a pronunciarse siempre que las cuestiones prejudiciales se refieran a la interpretación del Derecho de la Unión.

Cuestiones materiales:

La demandante, Levola, se acogía a una interpretación favorable a la protección del sabor por derechos de autor de los arts. 1 y 10 de la Ley sobre el Derecho de Autor neerlandesa.

En el ámbito de la Unión Europea, señala el TJ que la Directiva 2001/29 no contiene ninguna remisión expresa al Derecho de los Estados miembros para determinar el sentido y alcance del concepto de «obra», limitándose a establecer (i) un conjunto de derechos de autor exclusivos referidos a sus «obras» (arts. 2 a 4), (ii) y una serie de excepciones y limitaciones a tales derechos en su art. 5.

Ante la ausencia de criterios orientativos en la propia norma, y en aras de una interpretación autónoma y uniforme en toda la Unión, el TJ delimita los dos requisitos que, simultáneamente, deben concurrir en un objeto para poder calificarse como “obra”. Aplicados al asunto que analizamos, serían:

-          Que el objeto en cuestión (el sabor) sea original, en el sentido de constituir una creación intelectual propia de su autor.

-          La calificación como «obra» contenida en la Directiva alude a los elementos que expresan dicha creación intelectual.

A estos efectos, el TJ, en un repaso a la normativa internacional, alude al art. 2.1 del Convenio de Berna, aplicable en virtud del art. 1.4 del Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor, que considera como obras literarias y artísticas todas las producciones en el campo literario, científico y artístico, cualquiera que sea el modo o forma de expresión. Se refiere también al art. 2 del mismo Tratado OMPI y al art. 9.2 del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), que establecen como objeto de protección del derecho de autor las expresiones, pero no las ideas, procedimientos, métodos de operación o conceptos matemáticos en sí.

Por razones de seguridad jurídica, el TJ considera imprescindible, tanto para las autoridades encargadas de velar por la protección de los derechos exclusivos inherentes al derecho de autor como para los particulares, en especial, de los agentes económicos, estar en condiciones de reconocer la existencia de una obra. Ésta es la principal razón que lleva al TJ a exigir que dicha «obra» sea susceptible de identificación “con suficiente precisión y objetividad, aun cuando esta expresión no sea necesariamente permanente”, descartando cualquier elemento de subjetividad.

Actualmente, el TJ reconoce únicamente los siguientes factores relacionados con la persona, como medio de identificación del sabor de un alimento, tales como su edad, sus preferencias alimentarias, sus hábitos de consumo, así como el entorno o contexto en que tiene lugar la degustación del producto.

Por la naturaleza de este método de identificación, no es viable una identificación objetiva en los términos fijados en esta sentencia.

En consecuencia, concluye el TJ que un sabor no puede ser calificado como «obra» en el sentido de la Directiva 2001/29, por estar esencialmente basado en sensaciones y experiencias gustativas, subjetivas y variables por definición.

Asimismo, razones de uniformidad y armonización del concepto de «obra» en el seno de la Unión, llevan al Tribunal a rechazar que una normativa nacional pueda ser interpretada de forma que conceda la protección del derecho de autor al sabor de un alimento.

Comentario

La impecable interpretación que de la Directiva efectúa el TJ, resulta asimismo categórica: mientras los factores de identificación de un sabor sean eminentemente subjetivos por estar relacionados con la persona que prueba el alimento, se considerará que perjudican la objetividad y precisión exigidas por el TJ.

No obstante lo anterior, destaca en esta sentencia la contextualización que efectúa el Tribunal de su propia decisión, circunscribiéndola al estado de la técnica y desarrollo científico actuales. Este escenario, en un guiño a la evolución tecnológica y en línea con las conclusiones del Abogado General Wathelet, deja entrever la posibilidad de que en el futuro sea posible distinguir unos sabores de otros e identificarlos precisa y objetivamente, por medios o procesos técnicos, lo que obligaría al legislador a proceder a los ajustes normativos oportunos

Autor: Sara Isabel Tortosa. Anuario Elzaburu, Edición 2018 (recopilatorio de comentarios de jurisprudencia europea en materia de Derecho de Propiedad Industrial e Intelectual que realiza Elzaburu).

Texto de la sentencia proveniente de la base de datos El Derecho Internet Mementos. Más información y posibilidad de probar gratuitamente el producto en https://www.efl.es/catalogo/bases-de-datos-juridicas-de-el-derecho

Versión en inglés:

  1. Background. The present question arose in the context of proceedings concerning the alleged existence of copyright infringement in relation to the taste of a food product, specifically “Heksenkaas”, a “spreadable dip containing cream cheese and fresh herbs” created by a Dutch businessman who had transferred the intellectual property rights in his “work” to the company Levola Hengelo BV (hereinafter “Levola”). Although it falls outside the scope of the proceedings in question, it is interesting to note that a patent was granted for the method of manufacturing this cheese in 2012.

It was the company Levola which, in July 2012, brought infringement proceedings before the Gelderland District Court (Netherlands) against the company Smilde Foods BV (hereinafter Smilde) for manufacturing and marketing another cheese, “Witte Wievenkaas”, which, in the opinion of the complainant, reproduced the taste of Heksenkaas. In its complaint, it likewise requested that the taste in question be declared an intellectual creation eligible for protection as a work within the meaning of Article 1 of the Auteurswet (Dutch Copyright Law).

Curiously, the Gelderland District Court dismissed the action without even entering into any consideration of whether it was appropriate to consider the taste of the cheese a “work” eligible for copyright protection. The basis for the judge’s rejection of Levola’s claims was simply that the complainant had not indicated the elements or the combination of elements which gave Heksenkaas its “unique, original character and personal stamp”.

The underlying key issue in the case, however, was to elucidate whether the taste of a food product may be eligible for copyright protection. The parties adopted entirely opposite views in this respect:

  • Levola:

-          Copyright in a taste refers to the “overall impression on the sense of taste caused by the consumption of a food product, including the sensation in the mouth perceived through the sense of touch”.

-          The taste of a food product may be classified as a work of literature, science or art that is eligible for copyright protection.

  • Smilde:

-          The copyright system is intended purely for visual and auditory creations, taste cannot be protected.

-          The instability of a food product and the subjective nature of the taste experience preclude the taste of a food product from qualifying for copyright protection.

Levola based its position, by analogy, on a judgment of the Supreme Court of the Netherlands in 2006 (Lancôme) in which copyright protection was extended to the scent of a perfume.

The referring court referred to a judgment of the Court of Cassation in France in 2013 that categorically rejected the possibility of granting copyright protection to a scent.

In view of these conflicting examples of case-law at the heart of the EU in relation to a matter considered to be analogous, the Regional Court of Appeal of Arnhem-Leeuwarden (Netherlands) decided to stay the proceedings and to seek interpretative guidance as provided for under Article 267 of the Treaty on the Functioning of the European Union (TFEU), the aim being for the CJ to establish uniform doctrine on whether the taste of a food product qualifies for copyright protection.

  1. 2. In its judgment of 13 November 2018, the CJ responded to the two questions making up the request for a preliminary ruling by the referring Dutch court.

We will focus on the first of these questions, given that the response to this led the CJ to consider it unnecessary to respond to the second question. In essence, the question posed was whether Directive 2001/29 of the European Parliament and of the Council, of 22 May 2001, on the harmonisation of certain aspects of copyright and related rights in the information society, should be interpreted as precluding the taste of food products from copyright protection and precluding national legislation from being interpreted in such a manner that it grants copyright protection to such a taste.

Procedural aspects

However, before addressing the substance of the matter and although it does not constitute the subject at issue, the CJ offers interesting comments on formal and procedural matters for legal practitioners (and also litigants) unfamiliar with the handling of these proceedings, in relation to the defendant’s claims that the request for a preliminary ruling is inadmissible, arguing that Levola had not specified the elements of Heksenkaas characterising this as the author’s own intellectual creation.

At this point, the Court recalled case-law upholding that:

-          On the one hand, it is solely for the national court before which the dispute has been brought to determine the need for and the relevance of a preliminary ruling in order for to deliver its judgment. In any case, such questions referred by a national court enjoy a presumption of relevance.

-          On the other hand, the CJ is obliged to give a ruling provided that the questions submitted concern the interpretation of EU law.

Material aspects

The complainant, Levola, relied on an interpretation of Articles 1 and 10 of the Dutch Copyright Law favouring copyright protection for taste.

Within the context of the European Union, the CJ points out that Directive 2001/29 contains no express reference to the laws of the Member States for the purpose of determining the meaning and scope of the concept of a “work”. It simply establishes (i) a set of exclusive rights for authors in respect of their “works” (Articles 2 to 4), and (ii) a series of exceptions and limitations to those rights in Article 5.

In the absence of guidance criteria in the directive itself and in the interest of an autonomous and uniform interpretation throughout the European Union, the CJ defines the two cumulative conditions that must be satisfied for subject matter to be classified as a “work”. In the matter at issue, these requirements are the following:

-          The subject matter concerned must be original in the sense that it is the author’s own intellectual creation.

-          The classification as a “work” within the meaning of this Directive refers to the elements constituting an expression of said intellectual creation.

In this regard, in a review of international legislation, the CJ refers to Article 2(1) of the Berne Convention, applicable pursuant to Article 1(4) of the World Intellectual Property Organization (WIPO) Copyright Treaty, which considers literary and artistic works to include every production in the literary, scientific and artistic domain, whatever the mode or form of its expression may be. It also refers to Article 2 of the same WIPO Treaty and to Article 9(2) of the Agreement on Trade-Related Aspects of Intellectual Property Rights (TRIPS), establishing that copyright protection may be granted to expressions, but not to ideas, procedures, methods of operation or mathematical concepts as such.

For reasons of legal certainty, the CJ considers it essential, both for the authorities responsible for ensuring the protection of exclusive rights inherent in copyright and for individuals, in particular economic operators, to be able to identify the existence of a work. This is the main reason leading the CJ to insist that said “work” must be “identifiable with sufficient precision and objectivity, even though that expression is not necessarily in permanent form”, dismissing any element of subjectivity.

Currently, the CJ only acknowledges the following factors particular to the person, as a means of identifying the taste of a food product: age, food preferences and consumption habits, as well as the environment or context in which the product is consumed. Due to the nature of this identification method, an objective identification is not feasible under the terms set in this judgment.

Consequently, the CJ reached the conclusion that a taste cannot be classified as a “work” within the meaning of Directive 2001/29, as it is essentially based on taste sensations and experiences which, by definition, are subjective and variable.

Likewise, for reasons of uniformity and harmonization of the “work” concept within the European Union, the Court rejects the interpretation of national legislation in such a way that it grants copyright protection to the taste of a food product.

  1. 3. The CJ’s impeccable interpretation of the Directive is likewise categorical: the factors to identify a taste will be considered eminently subjective for as long as they are related to the person tasting the food product, thus hindering the precision and objectivity required by the CJ.

Notwithstanding the above, this judgment highlights the Court’s contextualization of its own ruling, limiting it to the current state of scientific development. As a nod to technological progress and in line with the opinion of Advocate General Wathelet, this scenario suggests that, in the future, it may be possible to distinguish some tastes from others and to identify these precisely and objectively, through technical means or processes, which would force lawmakers to adjust legislation accordingly. Sara Isabel TORTOSA