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De Secretarias a Letradas judiciales

El silencioso camino hacia la igualdad

Tribuna Madrid

Escuché una vez en una conferencia en la Universidad, por parte de una prestigiosa catedrática alemana, que la Igualdad para la mujer, es progreso para todos. Todas las sociedades, han demostrado que su salida de la crisis, y de las mayores dificultades, ha sido gracias al papel relevante de la mujer. La  “mal entendida guerra de sexos”, se ha demostrado que ha sido un rotundo fracaso, y que al final, no hay que aportar por una guerra sino por una integración, en esta sociedad de vertiginosa transformación, y utilizar energías humanas, allá donde estén incluso en el sexo llamado de forma humillante en la noche de la historia como, “sexo débil”.

Esa energía silenciosa, ese papel de la mujer, en solventar problemas, ha sido silenciado, de forma intencionada,  y, diría que interesada. Hasta ahora.

En esta semana de la mujer, la publicación británica The Economist, ha actualizado el índice de techo de cristal en base a la clasificación de 29 países en diez indicadores de igualdad para las mujeres en el lugar de trabajo: nivel educativo, participación en la fuerza laboral, remuneración, costos de cuidado infantil, maternidad y derechos de paternidad, empresa (en puestos directivos), judicatura y representación en puestos de alto nivel y en el Parlamento, entre otras instituciones del Estado.

En el mundo del Derecho, los datos demuestran que está lejos de alcanzarse la igualdad.  En el Cuerpo de Letradas de la Administración de Justicia, sabemos muy bien de lo que hablamos. Frases como, “ahí va la secretaria del juez, con usted no quiero hablar porque no es hombre”,  a “que chica más guapa está de Secretaria en el Juzgado X, o, con frases, “oye bonita. ¿ cuando viene el Juez?”. Todas éstas son frases demostrativas, de una forma de pensar, y de lo mucho que queda por hacer en esta  sociedad, y que tristemente, todavía circula en la administración de justicia….

Todas mis compañeras  mujeres, tendrán una anécdota que contar. Me atrevería a contar varias, algunas curiosas.  Es experiencia vivida que curte como cualquier otra.

Verán allá por el año 1870, un Ministro de Justicia entendió que el acceso al Secretariado judicial, se refería sólo al hombre: “esa legislación (Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), (...) se refiere exclusivamente al varón” aclaraba el Notario mayor del reino ( el entonces Ministro de Justicia), es decir, “no se podía prever el caso de que la mujer estuviese en condiciones de opositar a este cuerpo”.

Mucho ha llovido desde entonces (Clara Campoamor, Victoria Kent etc.), muchas luchas, con batallas ganadas y también perdidas. Afortunadamente, hoy siglo XXI, vivimos en otra realidad, y el cambio ha llegado a una velocidad de vértigo.

Un 70% de los aspirantes que supera las oposiciones del Cuerpo Superior Jurídico de Letrados de la Administración de Justicia, es mujer.  Como en todas las oposiciones a Cuerpos Superiores, el índice es superado por más mujeres que hombres. Y en nuestro Cuerpo, la representatividad femenina alcanzaba en 2018 el 66,69 %, cifra que va en PROGRESIÓN (Datos del CGPJ Justicia dato a dato 2019).

A pesar de que hay más mujeres universitarias que hombres, es decir, que hay más mujeres que están igual de formadas académicamente que los hombres y a pesar de que  el colectivo femenino de Letrados de la Administración de Justicia ronda el 67%, ( de tercera categoría 70,80 %, de segunda categoría 65,30%, y de primera categoría 51,20%) nos preguntamos  ¿cuántas mujeres Letradas Administración de Justicia, han llegado a puestos de gran responsabilidad y , por tanto a los mejores pagados?.

Hemos esperado lustros para una mujer Letrada de la Administración de Justicia, pueda dirigir el Centro de Estudios Jurídicos (nunca tampoco un Letrado de la Administración de Justicia que dirigiera este Centro), lugar donde se forman a mujeres y hombres, Fiscales, abogados del Estado, Médicos Forenses y Letrados de la Administración de Justicia, entre otros funcionarios, todos ellos, profesionales de la JUSTICIA.

Situación discriminatoria en las retribuciones

La situación es más gravemente discriminatoria, aun en el tema retributivo. Y no porque una mujer Letrada judicial perciba menos salario base que un Letrado Judicial. Esto sería ya denunciable. No es ese el problema, como ya veremos.

Además del “techo de cristal”, las mujeres de este Cuerpo Superior Jurídico, observan la presencia un “suelo pegajoso”, que significa, entre otras cosas, no partir de la misma casilla de salida dentro de nuestra carrera profesional. Unicamente hay que ver las estadísticas relativas a permisos para cuidado de hijos, o familiares dependientes para concluir que las mujeres somos las que optamos mayoritariamente por asumir este “papel de la conciliación y la corresponsabilidad”. Es objetivo, decir, por tanto, que alcanzada una cierta edad se pierde, el tren, en el perfil riguroso exigido para ascender profesionalmente en la carrera  iniciada.

Compatibilizar vida laboral como la nuestra y familiar, se torna en muchas ocasiones harto difícil no exenta de malabarismos. También la Letradas judiciales lo sabemos. En nuestro caso, las Letradas de la Administración de Justicia, también se han visto obligadas, como muchas otras mujeres, a sacrificar su ejercicio profesional para dedicarse a ser madres. Muchas de ellas, tienen que hacer un paréntesis en su trabajo diario, en su vida laboral o en su carrera profesional para poder atender el ámbito familiar o el cuidado de sus hijos o de sus mayores, o tomar una excedencia. El 98,34% de los casos son mujeres las que piden excedencias por cuidados familiares, etc.

Es necesario por tanto, dar cumplimiento a la Ley Orgánica 3/2007 de Igualdad y, dotar al Cuerpo de Letrados de la Administración de Justicia de un Plan de igualdad, del que carecemos y revisar todas las políticas de la igualdad en un cuerpo que ha sido históricamente discriminado, por pensar que era el “segundo sueldo que llegaba a la casa y a la economía familiar, y por ello, muy secundario”, como me explico una veterana compañera.

Diferencia salarial

A estas dificultades se añade que el actual Reglamento del Cuerpo de Letrados de Judicial data del año 2005 y no está adaptado a la normativa europea. En la semana de la igualdad, este colectivo está reclamando a gritos, además de las mejoras estatutarias en derechos profesionales,  una mejora general para tod@s Letrad@s de la Administración de Justicia, sobre la adecuación salarial, y las discriminación de los funcionarios con categoría 1, pertenecientes a la Administración General del Estado respecto de los funcionarios de la misma categoría, de las Comunidades Autónomas.  Es necesario comprender la grave situación descrita en los últimos informes de la Uniones Europea que infringen los postulados más básicos de la reciente Carta Social Europea: La diferencia salarial se explica en que las retribuciones variables (gratificaciones extraordinarias que se perciben por la realización de determinados servicios, guardias, disponibilidad, trabajo en fin de semana o festivos, horas extraordinarias o/y horarios especiales) son "percibidas mayoritariamente por los hombres, ya que los puestos de trabajo en los que mayoritariamente se ocupan llevan asociados estos complementos".

Igualmente, las comisiones de servicio para acercarse a los lugares de origen o donde se tienen el núcleo familiar, que se conceden a los Letrados de la Administración de Justicia, por razón de conciliación de la vida familiar, aumentan año tras año, como también las excedencias o los permisos por cuidado de hijo.  Sin embargo los criterios de las comisiones no están tampoco regulados normativamente de forma objetiva. Todos conocemos casos, de compañeras que se han visto obligadas a renunciar a hacer guardias o, entradas y registros, o realizar sustituciones, o prolongaciones de jornadas, o incluso, realizar cursos de formación profesional continua, por quedarse al cuidado de los suyos, cumpliendo con su rol de madre, esposa o hija. El que se nos atribuye, por naturaleza, también en la vida.

La consecuencia de ello, es que se pierden los complementos retributivos y la oportunidad de promocionar e incluso en nuestro caso, en supuestos de excedencia, el periodo de consolidar categoría, como he conocido casos de compañeras que han tenido que acudir a la vía judicial. Nuestro Cuerpo, como tantos otros, no está exento de la discriminación profesional de la que todos hablamos, de esa cruda realidad que echa raíces de forma cruel y arrogante.

Sí, tenemos la ventaja de ser funcionarias de la Administración de Justicia, sí, pero la brecha invisible, muda y silenciosa, existe en nuestras metas y en nuestras carreras profesionales. No podemos negarlo.

Igualdad y Estado de Derecho

Somos conscientes de que no es posible el cambio sin la mitad de la sociedad, nosotras. La igualdad es un valor fundamental en nuestro Estado de derecho. Sí, igualdad real y sólo si lo creemos, podremos luchar por y para articular reformas, derogar o implementar leyes más justas más éticas y más solidarias. Ojalá empecemos a partir de hoy, a tomar conciencia de ello.

Por este motivo, entendemos que, esta situación mejoraría si se impulsaran las medidas propuestas desde hace tiempo por nuestras asociaciones, un verdadero Estatuto profesional del CLAJ, que reconozca todos los derechos para conciliar carrera profesional y vida familiar, y hacer nuestras las planteadas por muchas organizaciones internacionales, como son las relacionadas con regulación de comisión de servicios, permisos, excedencias. y medidas efectivas políticas familiares, para conseguir una igualdad real.  Aun hay que asentar y avanzar en igualdad.

Hoy, nuestra experiencia vivida, a modo de medalla ganada en el silencioso camino hacia la igualdad  debe servir de acicate, y de lección aprendida, para las futuras mujeres de nuestro colectivo. A lo mejor, nosotras, no lo viviremos, pero no dejemos de perseverar en la lucha por nuestros derechos. Los derechos, no sólo por ser mujer, sino también, por ser  profesional de la justicia en un mundo, el judicial, con alto rancio sabor a los corsés decimonónicos, que no se quitarán en lustros. Luchemos, por nuestra sociedad transformándola. Nos los debemos tod@s.

Debemos expandir nuestras miradas por un mundo mejor.

TODAS LAS JURISTAS MUJERES DE ESTE PAÍS

Iguales y visibles. Perseverando  en nuestros derechos, que nos es poco”.