La organización, que colabora con la Secretaría de Estado de Empleo a través de una vía de comunicación técnica permanente entablada en abril de 2026, ha advertido de que la futura regulación exigirá soluciones digitales, trazables e inmutables que resulten accesibles en remoto para la Inspección de Trabajo.
Esta medida supondrá el fin definitivo del uso del papel y de las hojas de cálculo para más de un millón de empresas en el territorio nacional.
Desde la entidad han subrayado que la efectividad del registro depende de su fiabilidad a la hora de acreditar la identidad de la persona que ficha para evitar suplantaciones, así como el momento exacto mediante una fecha cierta y oponible.
Asimismo, el CERJ ha alertado de la asimetría que sufren las pequeñas empresas al no disponer de capacidad técnica para auditar por sí mismas las herramientas complejas del mercado, por lo que el observatorio difundirá criterios periódicos para facilitar la elección de programas conformes a la normativa.
"El registro de jornada digital no es una carga burocrática. Nace de la directiva europea de tiempo de trabajo y de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el asunto CCOO contra Deutsche Bank, y su función es proteger la salud y la seguridad de quien trabaja", ha afirmado el secretario general del CERJ, José Ramón Urtubi.
"Bien implantado, además, ordena la gestión del tiempo, mejora la planificación y reduce conflictos. Con el Observatorio queremos que empresas y profesionales lleguen a tiempo, con criterio y sin sobresaltos", ha añadido.