ENTREVISTA

Andrés Herzog: "El sistema judicial se sostiene gracias a buenos profesionales que luchan contra la ineptocracia"

Entrevista
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Andrés Herzog es especialista en derecho procesal y arbitraje

A lo largo de su carrera, Andrés Herzog ha acumulado una amplia experiencia en litigios civiles y mercantiles, abordando conflictos empresariales relacionados con incumplimientos contractuales, competencia desleal, derecho inmobiliario, construcción y derecho bancario. Además, ha participado en macrocausas de delitos económicos en la Audiencia Nacional.

Durante diez años, trabajó en el área de Litigación y Arbitraje del despacho Garrigues. En 2008, realizó un secondment de seis meses en Londres, en el despacho Norton Rose LLP (hoy Norton Rose Fulbright), integrándose en el departamento de resolución de disputas (Dispute Resolution Department, DRD).

Más adelante, decidió explorar nuevas oportunidades, tanto personales como profesionales, y en 2011 inició una etapa en el Congreso de los Diputados, donde ejerció como coordinador de un grupo parlamentario hasta 2015. Ese mismo año, se incorporó como socio a Fourlaw, donde actualmente dirige la práctica de Litigación y Arbitraje.

En esta entrevista, conocemos más sobre su trayectoria, sus perspectivas sobre el sector legal y su opinión sobre temas de actualidad, como la reciente aprobación de la Ley del Servicio Público de Justicia.

1. El Congreso de los Diputados ha aprobado definitivamente la Ley Orgánica de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia. Entre las medidas organizativas más destacadas, a juicio del Ministerio de Justicia, la ley contempla la creación de los Tribunales de Instancia, que integrarán los actuales juzgados unipersonales en una estructura colegiada por partido judicial. ¿Qué opinión le merece esta ley y medidas como la que destacan fuentes ministeriales?

Soy escéptico. La mayoría de las reformas en la administración de justicia han estado marcadas por la improvisación y los acuerdos políticos de conveniencia. Además, los políticos son conscientes de que la justicia no da votos, por lo que cualquier reforma acaba siendo de baratillo, sin una dotación presupuestaria adecuada ni una inversión real.

Por si esto fuera poco, cualquier cambio en este ámbito se implementa sobre una arquitectura institucional absurda: los jueces y los letrados de la administración de justicia (LAJ) pertenecen a una administración distinta al resto del personal, sin contar con facultades disciplinarias sobre aquellos a quienes deben coordinar. A esto se suman administraciones con competencias concurrentes y sistemas informáticos incompatibles, lo que convierte la situación en un auténtico disparate. Lamentablemente, ningún partido político parece tener intención ni voluntad de corregirlo.

2. Durante los últimos años suena con fuerza el procedimiento de arbitraje como alternativa al proceso judicial. Como especialista en arbitraje, ¿crees que efectivamente se está fomentando su uso? ¿Los ciudadanos conocen esta alternativa? ¿Qué ventajas tiene el arbitraje desde tu opinión? ¿es una solución rápida y flexible?

El arbitraje no acaba de explotar y sigue limitado a determinados ámbitos. Su principal obstáculo es el coste, ya que suele ser más caro que la vía judicial, y no siempre es tan rápido y ágil como debería. Además, en ciertas situaciones comprometidas, los árbitros pueden tender a eludir el núcleo de la controversia, algo que no ocurre en los tribunales. Esto, sumado a las dudas que pueden generar sobre su imparcialidad, limita su crecimiento como alternativa real al litigio judicial.

Puede ser una opción válida para ciertos conflictos, pero no creo que llegue a generalizarse a corto o medio plazo, salvo que el sistema de justicia deje de ser "gratuito" para el ciudadano o su deterioro continúe agravándose.

En este contexto, parece que ahora sí hay una apuesta decidida por la mediación, como reflejan los mecanismos alternativos de resolución de conflictos (MASC) recogidos en la reciente Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia. En principio, es una iniciativa positiva, pero su éxito dependerá de cómo se implemente y, sobre todo, de quién asuma los costes, ya que una mediación efectiva implica gastos que no está claro si los justiciables estarán dispuestos a asumir.

3. Usted ha ejercido la abogacía desde hace más de 25 años, ¿puede detallar en qué aspectos se asientan las principales fortalezas del sistema judicial español? y ¿cuál es el aspecto que necesita una reforma urgente?

El sistema judicial español se sostiene, al igual que otros ámbitos de la administración, gracias a la dedicación de buenos profesionales con vocación de servicio público. Son ellos quienes, con gran esfuerzo, luchan contra la ineptocracia que los rodea, que abarca desde la elaboración de las leyes hasta cualquier aspecto organizativo.

El problema es que, al final, son humanos y terminan desmotivados, ya que su esfuerzo no recibe ningún tipo de recompensa. Hay tantas áreas que requieren una reforma urgente que resulta difícil señalar por dónde empezar o cuál es la más prioritaria.

4. Su experiencia profesional incluye la intervención en macrocausas de delitos económicos en la Audiencia Nacional, un ámbito de gran complejidad. ¿Podría compartirnos cuáles han sido los casos más complicados con los que se ha encontrado? y ¿el motivo para esta complejidad?

He tenido la oportunidad de intervenir en diversas macrocausas en la Audiencia Nacional, pero, sin duda, el “caso Bankia” fue el mayor desafío. Este tipo de procedimientos son, de por sí, muy complejos debido al elevado número de partes involucradas y al volumen ingente de actuaciones.

Sin embargo, en este caso concreto, además de esas dificultades inherentes, existía una desigualdad abismal de medios entre las defensas, que contaban con grandes recursos, y las acusaciones, entre las que me encontraba. Fue una experiencia profesionalmente enriquecedora, aunque también extremadamente exigente.

5. Viendo la actualidad y los nuevos desafíos tecnológicos, la pregunta parece casi obligada, ¿cómo piensa que va a impactar la IA en el sector?

A pesar de los múltiples avances tecnológicos de las últimas décadas, la abogacía no ha experimentado grandes cambios. Sin embargo, creo que la inteligencia artificial tendrá un impacto profundo en el sector, ya que su desarrollo se ha centrado precisamente en la escritura y el lenguaje natural, que son herramientas fundamentales en nuestra profesión.

No creo que los abogados vayamos a desaparecer, pero tampoco espero que trabajemos menos o que nuestras condiciones mejoren. Más bien al contrario: los clientes demandarán más cantidad y calidad por menos coste. Como en toda revolución, habrá quienes sepan adaptarse y les vaya bien, y quienes no. Se avecinan tiempos de cambio, y no serán sencillos.

6. Ahondando en el plano más personal, entre sus intereses se encuentran el blockchain y el ecosistema crypto. Por una parte ¿considera necesario una regulación específica para Blockchain? ¿por qué motivos? ¿cree que en España hay un conocimiento completo sobre este concepto? Y en cuanto a los cryptos, el Reglamento sobre Mercados de Criptoactivos (MiCA) entraba en aplicación, en su totalidad, el 30 de diciembre de 2024 ¿cuáles son sus principales recomendaciones para los inversores de criptoactivos dentro de nuestro país? ¿y fuera de nuestras fronteras?

No soy especialista en derecho regulatorio, sino en litigación, por lo que no me atrevo a pronunciarme sobre MiCA ni sus exigencias normativas. Mi acercamiento al mundo crypto ha sido más como usuario, a nivel personal, como bien señalas.

Blockchain, por sí mismo, no es la panacea ni revolucionará el mundo, pero sí es la base de un invento prodigioso: Bitcoin (con mayúscula, el protocolo) y su hijo, el bitcoin (con minúscula), que es la moneda virtual. Lo verdaderamente innovador es que ha logrado crear un activo que es, al mismo tiempo, digital, escaso e incensurable, algo que hasta su creación parecía imposible.

Hasta que no te sumerges en su estudio, no comprendes realmente su valor. No se le ha dado el reconocimiento que merece porque desafía a los poderes establecidos: el sistema financiero global y sus patrocinadores, los Estados y quienes los gobiernan.

No confío demasiado en el resto de criptomonedas, aunque debo reconocer que han impulsado un ecosistema en constante innovación, que antes o después terminará por reemplazar el sistema bancario y financiero tal como lo conocemos. A quienes estén interesados en este mundo, más que invertir, les recomendaría que investiguen y piensen por sí mismos. Lo demás caerá por su propio peso.

7. ¿Cómo percibe la brecha de género en el ámbito jurídico? ¿Podría compartir las barreras u obstáculos que ha observado sobre esta cuestión? ¿Cree qué las últimas medidas que los organismos están implementando consiguen promover una mayor igualdad de género?

Efectivamente, existe una brecha importante. Actualmente, el 60% de la carrera judicial está compuesta por mujeres, y en las últimas promociones, las juezas superan el 70%, al igual que en las facultades de Derecho.

Sin embargo, pese a dicha proporción, el acceso a los puestos de mayor responsabilidad sigue limitado, y la presencia de mujeres como socias en los grandes despachos sigue siendo significativamente menor. Esto responde a factores complejos, y si la situación mejora, desde luego, no será gracias a ningún organismo.

8. En su opinión, ¿en qué medida considera que los despachos profesionales y las instituciones están reconociendo y abordando la importancia de la salud mental? ¿Las medidas implantadas están siendo efectivas? o ¿aún queda mucho por hacer? ¿Por qué?

La profesión de abogado no es precisamente la mejor en términos de conciliación ni, en algunos casos, de salud mental. Y si eres autónomo, como muchos de nosotros, la presión es aún mayor. A cambio, es un trabajo que ofrece mucha libertad, creatividad y un alto nivel de estímulo intelectual.

Es evidente que debemos buscar un equilibrio y cuidar nuestra salud, tanto física como mental, y en ese sentido, creo que ha habido un aumento en la concienciación sobre estos temas, lo cual es, sin duda, positivo.

Ahora bien, quien piense que en algún momento de su carrera dejará de llevarse las preocupaciones a casa, se ha equivocado de profesión. Del mismo modo, también llevamos las preocupaciones personales al trabajo.

Hoy en día, hay una obsesión por separar el ámbito personal y el profesional, como si solo el tiempo dedicado al primero fuera "humano" o tuviera verdadero valor. En mi opinión, pocas cosas son más capitalistas que esa visión del ocio y el trabajo como compartimentos estancos: uno destinado a producir y el otro a consumir.

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