Se le atribuyen delitos contra los derechos fundamentales (por lesionar la dignidad de las personas por motivos ideológicos y raciales), contra la integridad moral y de amenazas. No obstante, el tribunal ha suspendido la pena de cárcel durante dos años, condición supeditada a que no vuelva a delinquir y a que realice un programa formativo en materia de igualdad y no discriminación.
La acusada, sin antecedentes penales, fue condenada por conformidad tras un incidente racista ocurrido el 8 de enero de 2024 en un colegio. La mujer, que fue a recoger a sus nietas, entró sin autorización al comedor escolar y, delante de otros alumnos menores de edad, insultó gravemente y amenazó a un niño de 10 años de origen dominicano por motivos de odio y desprecio hacia las personas de raza negra.
Utilizando expresiones racistas y degradantes y, tras coger unas tijeras de una mesa, amenazó con agredirle físicamente y enviar los restos a su madre, afirmando que no le importaba ir a la cárcel. La acción, motivada por la animadversión racial y aprovechando la superioridad de edad de la acusada, provocó en el menor una profunda humillación, miedo y un menoscabo en su dignidad.
La sentencia es firme.