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Derecho de los consumidores

El sector turístico: El gran afectado por la pandemia

Tribuna
Crisis turismo coronavirus

El Turismo representa un 12% de nuestro PIB. Sin duda alguna, si el turismo se recupera, España se habrá recuperado de ésta pandemia. No obstante, el Gobierno deberá reflexionar, si no lo ha hecho ya, sobre las medidas a promover para incentivar el turismo nacional, algo que sin duda, se antoja complicado a fecha de hoy, en pleno estado de alarma y con las contrataciones completamente paralizadas.

La pandemia ha tenido una entrada fulgurante en nuestro territorio. Simplemente hay que echar mano a las cifras de contagios y fallecidos. Sin quererlo, España se ha puesto en una situación complicada, y en plena Semana Santa, cuando se abre la temporada de turismo nacional “sol y playa”, el sector se encuentra en punto muerto y, lo que es peor, sin visos de arrancar.

Por España pasan más de 260 millones de pasajeros, una cifra, que a fecha de hoy parece irrepetible para este 2020. El sector se conformaría con “salvar los muebles” y volver a despegar en el 2021, pero para ello, tendrá que haber medidas que lo impulsen, no sólo financieras, si no de calado legal.

Si bien el sector turístico se moderniza de forma paulatina, sigue siendo un sector esencialmente tradicional, basado en dos pilares: la estabilidad y la seguridad que debe ofrecer todo país que pretenda acoger a turistas.

En línea con esta situación, el Gobierno de España, el 31 de marzo en el BOE amanecíamos con el RDL 11/2020, donde se publicaba en su artículo 36.4 una medida importante para los organizadores y minoristas, con ella se posibilita la entrega de un bono consumible a los consumidores, con un plazo de 12 meses de duración desde que finalice el estado de alarma, aplicable a aquellos viajes combinados cancelados a consecuencia del Covid-19.

Esta modificación no es baladí, el RDL 1/2007 de 16 de noviembre, que es la piedra angular de la normativa de los derechos de los consumidores, establece una obligación de reembolso completo a éstos en el momento en que se produce una circunstancia inevitable y extraordinaria en destino, tal y como la que acontece en éstos momentos.

Una devolución que por cierto, y como configura el art. 160.2 y 160.4 de la precitada norma, debe hacerse efectiva en un plazo no superior a 14 días naturales, lo que, sin duda, está provocando tensiones de tesorería en los pequeños, medianos y por qué no decirlo, grandes intermediarios del sector turístico.

Los intermediarios del sector se están viendo afectado por tres importantes circunstancias:

1) Las aerolíneas no están devolviendo los importes entregados, algunas de ellas todavía en una situación delicada a consecuencia de la crisis provocada por el modelo de Boeing 737MAX, ofreciendo únicamente cambios en las fechas de los vuelos.

 

2) Los hoteles, en gran  medida, tampoco están devolviendo los importes entregados, y muchos de ellos, sólo están permitiendo cambios de fecha para su uso, algunos con unas fechas tremendamente limitadas.

 

3) Por otra parte, se encuentran las compañías de seguros, que mayoritariamente, están negando la cobertura a consecuencia de las exclusiones contenidas en casi todas las pólizas: la pandemia. Se está viendo incluso, como en pólizas con cancelación por desistimiento, incluso mucho antes de entrar en el estado de alarma, (14/3/2020), se deniegan. Asimismo, en situación de insolvencia de agencias y organizadores, las compañías empiezan a manifestar la no cobertura, alegando, (sin mayor análisis o estudio), que la situación se debe a la pandemia, y que por ende, les ampara la exclusión de la cobertura contenidas en sus pólizas.

Los intermediarios del sector, (organizadores y minoristas), están en primera línea de fuego, aunque con éste guiño del Gobierno de España, al menos, cuando no se haya producido el reembolso por parte de los proveedores finales, (aerolíneas y hoteles fundamentalmente), no tendrán la obligación de reembolso completo, y bastará con la entrega del precitado bono.

Pero la propia medida, contiene en sí mismo un efecto “boomerang”, y es que si éste bono no es consumido en el plazo de un año por el consumidor, nace de nuevo la obligación para los organizadores y minoristas de reembolso de las cantidades entregadas.

Otro problema que se planteará más adelante, y que está relacionado con el uso de éstos bonos, es la posibilidad de modificación de los precios de los viajes combinados afectados por las cancelaciones originadas por la pandemia. Nótese que ahora mismo estamos inmersos en una caída del precio del barril de Brent a niveles de noviembre de 2002, más, los posibles incrementos de los costes de las primas de las pólizas de seguros, que podrían producirse en los próximos meses. Ésta situación, podría dar lugar a un aumento del precio en los viajes combinados, por lo que, habrá que estar atentos a los limitaciones legales contenidas en ésta materia en el propio RDL 1/2007, y en los que recaen una serie de obligaciones y limitaciones para los intermediarios del sector.

Sin duda alguna, muchos consumidores, junto a los organizadores y minoristas, serán los grandes damnificados por la pandemia. Muchos consumidores verán frustrados sus deseos de recuperar las cantidades entregadas. Se quedarán sin viaje y sin dinero. Por desgracia, esta pandemia se llevará por delante a un buen número de agencias e intermediarios, que a día de hoy se encuentran ya preparando la documentación para solicitar  concurso de acreedores o preconcurso, tan pronto como se levante el estado de alarma y vuelvan a entrar en funcionamiento los Juzgados de lo Mercantil. Pero, tiempo al tiempo, cada día cuenta y existe capacidad de maniobra por parte del sector, los principales operadores del turismo se están moviendo, esperamos, que en sintonía con el Gobierno.

Sin duda, la modificación del RDL 11/2020 está en una buena línea, pero deberá venir acompañada de otras medidas que ayuden a arrancar a un sector, que a fecha de hoy se encuentra en parada total, el Covid-19 ha planteado un desafío a todas las empresas del sector, donde la pandemia está provocando cambios en los modelos de negocio, la capacidad de las empresas del sector para adaptarse en los próximos meses será vital para subsistir y mirar hacia delante.