La sentencia se refiere al caso del grupo de música Kraftwerk, cuyos miembros acusan a la productora Pelham de copiar, mediante la técnica del 'sampling', aproximadamente dos segundos de una secuencia rítmica de la obra 'Metall auf Metall' (1977) que después insertaron, repetidos en bucle, con modificaciones mínimas y de modo reconocible en la canción 'Nur mir' (1997) y reclamaron una indemnización por daños y perjuicios.
En una consulta del Tribunal Supremo alemán al TJUE, el alto tribunal europeo aclara que esta práctica es lícita desde la entrada en vigor en Alemania, en junio de 2021, de una excepción que permite el uso de obras para caricatura, parodia o pastiche, y que tiene su origen en el Derecho de la Unión Europea, pese a que en 2019 confirmó que el 'sampling' violaba los derechos del productor original si se hacía sin su autorización.
Con la nueva normativa en vigor en Alemania, el TJUE aclara que el concepto de 'pastiche' permite el uso de elementos protegidos por derechos de autor para entablar un "diálogo artístico o creativo" que sea reconocible como tal. Este diálogo puede manifestarse de diversas formas, incluyendo una "imitación abierta del estilo", un homenaje o incluso una "confrontación humorística o crítica" con la obra original.
No obstante, el tribunal advierte de que esta excepción no ampara en ningún caso el plagio ni las "imitaciones encubiertas", y exige que la nueva creación se diferencie de la anterior de "modo perceptible" de la obra original.
Además, para determinar si un uso de un fonograma se realiza a efectos de pastiche, basta con que el carácter del mismo "sea reconocible para las personas que conozcan la obra existente" de la que se hayan tomado prestados elementos, por lo que el TJUE considera que "no es necesario constatar que el usuario tenía la intención de utilizar la obra a tal efecto".
De este modo, según el TJUE, se garantiza "tanto un justo equilibrio entre la protección de la libertad de las artes y la de los derechos de autor como la seguridad jurídica".
Los tribunales de los Estados miembro pueden consultar al TJUE sobre la interpretación del Derecho de la Unión, aunque la resolución final del litigio corresponde al órgano jurisdiccional nacional de acuerdo con dicha decisión. Ahora corresponderá al Tribunal Supremo de lo Civil y Penal alemán dictar sentencia en el conflicto entre Kraftwerk y Pelham siguiendo los criterios establecidos por el TJUE, una decisión que vinculará además a otros tribunales europeos en casos similares.