En este artículo Artículo se conmemoran los 30 años de la inauguración de la oficina de marcas de Elzaburu en Andorra

De «Andorra, el país dels Pirineus» a “Hoteles Sol Meliá” los primeros registros de marca en Andorra

Tribuna
Oficina de marcas de Elzaburu en Andorra_img

Hace treinta años, Andorra inauguraba su oficina de marcas, organismo que ha contribuido notablemente al desarrollo económico y empresarial del país.

A las nueve de la mañana del día 5 de diciembre de 1996, en el antiguo edificio del B&B Club, la Oficina de Marques i Patents del Principat d’Andorra (en adelante, OMPA) recibía sus primeras solicitudes de marca. Aquellas solicitudes pioneras correspondieron a marcas institucionales andorranas y de compañías, algunas extranjeras, preocupadas por proteger su propiedad industrial. Fueron tramitadas en escasos minutos, reflejando desde el inicio, la agilidad y eficacia que caracteriza al procedimiento de OMPA.

Las primeras marcas, como no podía ser de otro modo, correspondieron al Govern d’Andorra, y consistían en signos vinculados a la promoción institucional y turística nacional. Así:

  • La marca número 1 fue la longeva «Andorra, el país dels Pirineus», solicitada el 5 de diciembre de 1996 a las 09:06 y que durante años ha sido la carta de presentación al mundo de un espectacular enclave natural, el deporte, el turismo y el lujo que caracterizan al atractivo andorrano.

 

  • Marca número 2 solicitada el mismo día a las 09:18, consistía en el logo que acompañaba a la marca anterior:

La tercera solicitud fue la marca número 3 del Institut Nacional Andorrà de Finances, presentada ese día 5, a las 09:34.

Tras las citadas entidades públicas, y probablemente por deferencia hacia las instituciones y por el carácter simbólico que la jornada merecía, hasta los puestos 4, 5 y 7 no llegaron las compañías privadas y extranjeras. Anheuser-Busch, LLC se cuidó mucho de presentar sus marcas a las 10:47, 10:56 y 11:35, respectivamente, entregando en la oficina los correspondientes formularios para sus emblemáticas:

BUD

BUDWEISER

A las 11:33 encontramos entre los solicitantes a la primera compañía española. Se trataría del grupo hotelero Meliá que recibiría el número 8 para uno de sus signos insignia:

Seguidamente, irían las marcas número 9, 12 y 15, todas del grupo mallorquín, lo cual demuestra el interés de la industria hotelera extranjera por tener presencia en Andorra:

MELIÁ CONFORT

GRAN MELIÁ

Intercaladas con las anteriores y con los números 11 y 13 aparecen las marcas de las catalanas Galletas Artiach, S.A o Boí Taull, S.A o Germans Boada, S.A:

RAPSODIA

Estas serían solo las primeras de más de 40.000 solicitudes tramitadas por OMPA.

En las últimas décadas, nuestro vecino pirenaico se ha situado en el puesto 174 en el ranking mundial por volumen de PBI, según el IMF, y se ha consolidado como uno de los entornos más exclusivos de Europa para los negocios, las finanzas, el turismo y el comercio. Asimismo, es un destino residencial de preferencia para ciudadanos extranjeros, franceses, portugueses y españoles en su mayoría, entre los que destacan deportistas de élite, artistas, influencers y creadores de contenido. Todo ello también redunda en la economía y en el interés por proteger la propiedad industrial. No en vano, ya hace treinta años, se estimaba que un 90 % de los solicitantes serían titulares extranjeros.

En este contexto, la Ley de Marcas andorrana se construyó en línea con los estándares internacionales. Así, es miembro del CUP y aunque no es miembro de la Unión de Madrid ni del Protocolo de Madrid, aplica -con ciertos matices- la Clasificación de Niza.

El procedimiento es en catalán, lengua oficial del país y, pese a que Andorra no es miembro de la Unión Europea, la divisa en la que se pagan las tasas es el euro, como resultado del Acuerdo Monetario entre la UE y el Principado firmado en 2011.

La ley de dispuso una duración inicial de 10 años desde la fecha de solicitud, con posibilidad de renovar los derechos indefinidamente por periodos consecutivos de 10 años siguiendo los estándares internacionales.

Tres décadas después, muchas de aquellas primeras marcas siguen aún vigentes y en pleno uso. Y, no deja de resultar llamativo comprobar cómo algunos de los signos registrados desde la inauguración de la OMPA, continúan formando parte activa del mercado, atravesando nuevos ciclos de renovación y manteniendo plenamente su valor comercial.

Este aniversario tiene, además, una consecuencia práctica relevante. Todas aquellas solicitudes presentadas entre 1996 y 1997 que hayan permanecido en vigor deberán renovarse nuevamente entre 2026 y 2027. Y dado que en aquel periodo inicial se concentró uno de los mayores volúmenes de solicitudes de la historia de la oficina andorrana, es previsible que se produzca un incremento de trámites, especialmente para titulares con carteras voluminosas.

Pero más allá de las renovaciones de los registros maduros y consolidades, o de la propia evolución de la OMPA, estos treinta años permiten observar la creciente proyección internacional de Andorra para las empresas. Y, precisamente por ello, resulta aconsejable que aquellas entidades que aún no cuenten con su marca registrada en Andorra revisen sus carteras y valoren la conveniencia de extender su cobertura al país pirenaico.


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