XIX Seminario Permanente

El derecho al olvido y su aplicación territorial: los desafíos de la protección de datos

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La Cátedra Google sobre Privacidad, Sociedad e Innovación de la Universidad CEU San Pablo celebró su XIX Seminario Permanente. En esta edición se trató el derecho al olvido y su jurisprudencia reciente así como su alcance territorial.

protección de datos

En esta XIX sesión, la ponencia corrió a cargo de Yann Padova, Ex Secretario General de la Autoridad francesa de Protección de Datos (CNIL) y Socio Responsable del Área de Protección de Datos Personales de abogados Baker & McKenzie París. El debate posterior fue moderado por José Luis Piñar, Titular de la Cátedra Google.

Durante su ponencia, Padova reflexionó sobre las incertidumbres que presenta el derecho al olvido. En primer lugar, el alcance territorial. El experto preguntó si se trata de un  derecho universal, regional o ‘glocal’. Padova definió como ‘glocal’ una opción que combina las aplicaciones  locales y globales sobre la base de la idea de que el proceso de geobloqueo es aplicable a todos los dominios existentes; si bien limitando su efecto a un ámbito territorial determinado. Los reguladores se enfrentan a la gran dificultad de aplicar un derecho con un alcance tan global como es la protección de datos. Se trata, en definitiva, de un derecho peculiar que puede hacerse valer no sólo ante los poderes públicos, sino también frente a particulares.

En segundo lugar, Padova explicó que el derecho al olvido -o derecho de supresión; un término, a su juicio, mucho más preciso- nace por la ausencia de un control real sobre los datos en Internet y por la obligación de los reguladores de proteger a los individuos frente a las posibles injerencias en el tratamiento de sus datos.

En tercer lugar, ahondó en el derecho del usuario a oponerse al tratamiento de sus datos personales. En este sentido, Padova relató que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que el derecho al olvido no es un derecho absoluto y que, por tanto, debe conjugarse con otros derechos fundamentales como el de la libertad de información y de expresión.

También reflexionó el experto sobre la opinión del Consejo de Estado francés sobre la aplicación del derecho al olvido y examinó las once cuestiones formuladas por este organismo ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. En su opinión, estas cuestiones pueden catalogarse en dos grupos interrelacionados: las consecuencias de la consideración de los motores de búsqueda como responsables del tratamiento de los datos personales, que en su aplicación podrían tener consecuencias excesivas, por un lado y, el ámbito territorial por otro. Este último, tal como explicó, deriva en tres posibles opciones de interpretación: la aplicación a todos los dominios existentes sin importar el lugar de origen, la aplicación regional y por último la ‘glocal’, es decir, la aplicación sobre todos aquellos dominios incluso si están fuera de la Unión Europea al tiempo que se respeta su aplicación territorial.

Esta situación deja entrever las diferencias regulatorias entre países (principalmente entre los Estados Unidos y la Unión Europea) y el hecho de que la UE no puede crear derechos ni obligaciones fuera de su territorio.

En cuanto al alcance universal, deben tenerse en cuenta otras perspectivas del Derecho como la penal francesa, que establece que los tribunales nacionales podrán juzgar cualquier crimen fuera del territorio nacional cuando la víctima sea de origen nacional. Sin embargo, en una aplicación regional se crearía una especie de territorio digital en el que el derecho a ser desindexado se aplicaría en el territorio físico de la UE. En cuanto a la aplicación ‘glocal’, Padova disertó sobre el uso extendido del ‘geoblocking’, como herramienta para la defensa de los derechos de autor (copyright) y para la prevención del terrorismo.

El debate posterior, protagonizado por expertos procedentes de las esferas tanto pública como privada, giró en torno a asuntos tales como la posibilidad de que las cuestiones relativas a la solicitud de ejercer el derecho al olvido lleguen a ser procesadas por la Inteligencia Artificial. Una opción que, tal y como señalaron los intervinientes, implicaría ‘enseñar’ los fundamentos básicos de Derechos Humanos a las máquinas. En este sentido, se relató que Google es ejemplo  de buena praxis en el derecho al olvido, ya que las solicitudes que recibe no son analizadas sobre la base de técnicas de Inteligencia Artificial sino por equipos humanos.

Por último, se planteó que en el RGPD conviven dos perspectivas: el derecho fundamental a la protección de datos y la libre circulación de datos y se ahondó en que el Reglamento Europeo estableció un nivel común a todos los Estados para que la libre circulación funcionara correctamente.