El Día Internacional de las Mujeres 2026 (IWD) se conmemora bajo el lema “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”

Marta Gil de Biedma (López-Ibor DPM Abogados): "El criterio jurídico, la experiencia y la responsabilidad profesional siguen siendo insustituibles"

Entrevista
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Este año el IWD quiere llamar a la acción para derribar las barreras estructurales que impiden la igualdad antes la justicia como son las leyes discriminatorias, protección legal débil y normas sociales que erosionan derechos de mujeres y niñas.

Entrevistamos a mujeres profesionales de la abogacía con más de 20 años de experiencia para que cuenten como han vivido la transformación de la Justicia, cómo afrontan los retos tecnológicos o como evalúan el panorama de desigualdad normativa.

A continuación, conocemos con más detalle la opinión de Marta Gil de Biedma.

Después de dos décadas de ejercicio, ¿cuál es el cambio más drástico que ha observado en la práctica diaria de la abogacía? 

Cuando se produjo la laboralización de los abogados. Antes de ello, los abogados, en cualquier despacho, trabajaban como autónomos. Se entendía como una profesión liberal no sujeta al Estatuto de los Trabajadores ni a ninguna normativa laboral. Además, la llegada de internet facilitó enormemente la búsqueda de jurisprudencia, de doctrina y las comunicaciones en general.

¿Qué lugar ocupa la tecnología es ese cambio o en esa necesidad de adaptación de los profesionales del derecho? 

Fue un cambio revolucionario. De repente, todo era más accesible y más fácil. Cuando yo empecé, los abogados no teníamos acceso a los ordenadores (se suponía que no sabíamos utilizarlos); había unas magníficas mecanógrafas y taquígrafas que transcribían los contratos y los escritos. Pasamos a tener más autonomía, mejores comunicaciones y más inmediatez en las relaciones con los clientes.

 ¿Cómo está siendo la integración de las nuevas herramientas de IA en el despacho? 

Otra revolución. Muy beneficiosa y muy bien acogida por los abogados ya que les ayuda en su trabajo diario.

¿Cuál ha sido su adaptación concreta a la IA? 

Hemos integrado soluciones para la identificación de documentos y búsqueda avanzada de doctrina y jurisprudencia lo que hace más rápidas las tareas repetitivas y disminuye los márgenes de error.

¿Nos puede dar algún ejemplo práctico? 

Por ejemplo, en los procesos de Due Diligence, en los que hay que analizar un gran volumen de contratos, la IA te permite identificar en poco tiempo una serie de cuestiones esenciales para poder hacer un informe comprensivo, que de otra manera implicarían tener que analizar cada contrato uno a uno.

¿Cree que la tecnología debe ser complementaria o sustituta de la labor profesional¿ ¿por qué?. 

Puede que el día de mañana se convierta en sustituto de la labor profesional, pero hoy en día es un recurso de apoyo que incrementa nuestra eficiencia y nos permite concentrar más tiempo en lo realmente estratégico: el análisis jurídico exhaustivo, la atención personalizada a los clientes y la toma de decisiones.

¿Cree que la percepción social de los abogados ha evolucionado en estos años? 

Sin duda, hoy en día con el acceso a internet y a la IA, parece que cualquiera puede ser “abogado”. La información jurídica está mucho más disponible y muchas personas acuden a la red antes incluso de consultar con un profesional. Esto ha cambiado la percepción de la profesión y también la relación con los clientes, que llegan a las reuniones con más información, aunque no siempre bien interpretada.

Sin embargo, esa aparente democratización del conocimiento también ha puesto más en valor el verdadero papel del abogado. No se trata solo de conocer la norma, sino de saber interpretarla, aplicarla a cada caso concreto y valorar las consecuencias jurídicas y estratégicas de cada decisión. En ese sentido, el criterio jurídico, la experiencia y la responsabilidad profesional siguen siendo insustituibles.

¿El cambio es positivo o negativo para las abogadas? 

Los cambios siempre son positivos y, en este caso, es independiente que seas hombre o mujer. Lo importante es el compromiso que cada uno tenga con su trabajo y con sus clientes.

Con respecto al liderazgo femenino ¿puede contar su experiencia en relación a la evolución de la mujer en la toma de decisiones? 

Hace mucho que no hay discriminación en la toma de decisiones. Desde luego, yo, personalmente, no me he sentido discriminada nunca. Todo lo contrario. Siempre he sentido que mi opinión era muy valorada y que mis jefes primero, y mis socios, después me apoyaban. Las visiones masculinas y femeninas son complementarias.

¿En qué aspectos concretos se han superado obstáculos con el paso del tiempo y la llegada de nuevas generaciones? 

Principalmente en la presencialidad y en la conciliación. Las jornadas interminables hasta altas horas de la madrugada, en el despacho, han pasado a la historia. Esta profesión ya no es una obligación de estar si o una obligación de hacer.

En base a su experiencia, ¿qué recomendaría en la formación de las nuevas generaciones? 

Entender, que, a pesar de la situación laboral de los abogados, de las facilidades para conciliar, de las herramientas tecnológicas y de la IA, esta profesión es vocacional. Uno es abogado 24/7, igual que se es médico. Mientras eso no lo tengan interiorizado, serán unos buenos ejecutores y redactores de documentos jurídicos, pero no podrán ser nunca buenos abogados.

Para mí, la esencia de la abogacía está en la confianza. Cuando un cliente acude a nosotros, no solo trae un problema jurídico; trae una preocupación, una incertidumbre o una decisión importante que puede afectar a su vida o a su proyecto profesional. Nuestra labor consiste en escuchar, comprender y ofrecer una orientación clara y honesta. La abogacía es, ante todo, responsabilidad.

¿Qué se aconsejaría como profesional si empezara de nuevo? ¿qué mantendría y qué eliminaría de sus inicios como profesional? 

Aconsejaría que se trabajaran esas disciplinas que ya he mencionado y que  no enseñan en la universidad, lo que denominan los ingleses “soft skills”. Si volviera empezar, creo que me dedicaría al derecho procesal. Condensa el ejercicio del derecho, porque es donde el conocimiento jurídico, la estrategia y la capacidad de defensa del abogado se ponen verdaderamente a prueba.

¿Considera la especialización como la clave del éxito en una carrera profesional de este sector? 

Creo que un buen abogado, igual que un buen médico, tiene que tener unos conocimientos generales importantes, con independencia de que en su día a día se especialice en una materia concreta. No obstante, si hay áreas en las que la especialización es fundamental: como el derecho fiscal, el laboral.

Si no es la especialización  ¿cuál sería la clave del éxito? 

El sentido jurídico en general que te permite valorar el problema y concluir honestamente si tienes por ti sólo los conocimientos técnicos necesarios o tienes que contar con el apoyo de compañeros especialistas.  Y en ese caso, incorporarlos al equipo y trabajar el caso en conjunto.

Puedes ver el especial completo aquí

 

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