El Día Internacional de las Mujeres 2026 (IWD) se conmemora bajo el lema “Derechos, justicia y acción por y para todas las mujeres y niñas”

Nieves Briz (Dentons):"La diversidad forma parte de la estrategia y las políticas de los despachos"

Entrevista
Nieves Briz

Este año el IWD quiere llamar a la acción para derribar las barreras estructurales que impiden la igualdad antes la justicia como son las leyes discriminatorias, protección legal débil y normas sociales que erosionan derechos de mujeres y niñas.

Entrevistamos a mujeres profesionales de la abogacía con más de 20 años de experiencia para que cuenten como han vivido la transformación de la Justicia, cómo afrontan los retos tecnológicos o como evalúan el panorama de desigualdad normativa.

A continuación, conocemos con más detalle la opinión de Nieves Briz.

Después de dos décadas de ejercicio, ¿cuál es el cambio más drástico que ha observado en la práctica diaria de la abogacía?

Aunque todavía queda camino por andar, la profesión ha cambiado radicalmente en estos veinte años. Se ha avanzado de manera contundente en aspectos que antes parecían inalcanzables como la conciliación o la presencia de la mujer en puestos directivos, que hace dos décadas era una excepción.

Cada nueva generación, cargada de talento y ambición, ha ido logrando nuevas victorias y conquistando mejoras que ahora damos casi por sentadas. La abogacía sigue siendo, por supuesto, una profesión de servicio en la que nos debemos al cliente, y eso supone horarios flexibles y momentos de gran intensidad de trabajo cuando estás involucrado en un proyecto concreto. Pero se ha logrado mucho en calidad de trabajo y mejor organización.

Ahora en los despachos, existe un firme compromiso con políticas de igualdad, no discriminación y con compromisos ESG, que ya no son meras declaraciones, sino ejes estratégicos reales.

¿Qué lugar ocupa la tecnología es ese cambio o en esa necesidad de adaptación de los profesionales del derecho? ¿cómo está siendo la integración de las nuevas herramientas de IA en el despacho? ¿Cuál ha sido su adaptación concreta a la IA? ¿Nos puede dar algún ejemplo práctico?

La Inteligencia Artificial es un buen complemento que ha supuesto un punto de inflexión para nuestra profesión (como para tantas otras) pues nos permite automatizar tareas tediosas y repetitivas de bajo valor añadido y liberarnos para dedicar nuestras horas de trabajo en cuestiones más relevantes y con mayor valor añadido.

A lo largo de mi trayectoria me he apoyado en los avances tecnológicos y ahora también en la IA, que se ha convertido en un aliado incomparable. No obstante, el rigor técnico, el criterio jurídico y la experiencia siguen siendo insustituibles. La persona y el profesional deben seguir estando siempre en el centro de nuestra labor profesional.

¿Cree que la tecnología debe ser complementaria o sustituta de la labor profesional ¿por qué?

Debe ser complementaria. Como mencionaba antes, la tecnología es una grandísima aliada para sustituir procesos, pero no puede reemplazar la capacidad profesional.

El buen abogado utiliza la tecnología para trabajar mejor, pero la capacidad analítica, el discernimiento técnico, la comprensión del contexto empresarial del cliente o la toma de decisiones estratégicas no pueden delegarse en una máquina. Siguen siendo, y deben seguir siendo, habilidades humanas.

¿La percepción social de los abogados ha evolucionado en estos años? ¿el cambio es positivo o negativo para las abogadas?

Desde mi punto de vista, la percepción social de la abogacía ha experimentado una evolución notable en los últimos años. Durante mucho tiempo la profesión estuvo asociada a una imagen muy formal, distante e incluso, en ocasiones, poco accesible. Sin embargo, hoy existe una relación más cercana, favorecida en gran medida por una mayor transparencia, la digitalización y la creciente presencia de los profesionales del Derecho en los medios de comunicación y en las redes profesionales.

En lo que respecta a las abogadas, considero que el balance del cambio ha sido, en términos generales, muy positivo. La presencia femenina en la profesión es cada vez mayor y se ha consolidado tanto en los despachos como en la judicatura, la empresa o la administración pública. Todo ello ha contribuido a normalizar el liderazgo femenino en el ámbito jurídico y a dar mayor visibilidad al talento de muchas profesionales.

Con todo, todavía persisten desafíos relevantes, especialmente en cuestiones como el acceso a puestos de mayor responsabilidad, la conciliación o la superación de determinados sesgos que aún subsisten en el sector. Por ello, aunque la evolución ha sido claramente favorable, todavía queda camino por recorrer para alcanzar una igualdad plenamente efectiva.

Con respecto al liderazgo femenino ¿puede contar su experiencia en relación a la evolución de la mujer en la toma de decisiones del despacho?

Durante estas dos décadas he sido testigo de una evolución muy significativa. Cuando empecé, las mesas de decisión estaban, en su mayoría, copadas por hombres. Hoy, la presencia femenina en los órganos de dirección es mucho mayor y, lo que es aún más importante, la diversidad forma parte de la estrategia y las políticas de los despachos.

¿En qué aspecto concretos se han superado obstáculos con el paso del tiempo y la llegada de nuevas generaciones?

El choque generacional es inevitable. Pero ante esa realidad hay dos opciones, resistirse o aprender. Yo siempre he sido partidaria de la segunda. El relevo generacional puede suponer una gran oportunidad. Las nuevas generaciones aportan ideas frescas, conceptos que a veces se nos escapan a quienes llevamos más tiempo, como una mentalidad más digital o una visión más flexible del trabajo. Por otro lado, quienes contamos con más experiencia ofrecemos perspectiva y capacidad para gestionar situaciones complejas. Combinar ambas miradas genera resultados muy enriquecedores.

En base a su experiencia, ¿qué recomendaría en la formación de las nuevas generaciones?

El rigor técnico es irrenunciable. Un abogado debe dominar el Derecho con profundidad, ya que esta es la base de una carrera sólida. Ahora bien, ya no basta solo con saber de leyes. Es imprescindible desarrollar otras habilidades como la comprensión del negocio del cliente, la capacidad comercial, la empatía, las habilidades de comunicación, la visión estratégica y, por supuesto, la competencia tecnológica. El abogado que no entienda las nuevas tecnologías quedará rezagado, pero también quedará fuera quien domine la IA y no conozca el Derecho al detalle. La clave está en el equilibrio.

Y después de estos años, ¿qué se aconsejaría como profesional si empezara de nuevo? ¿qué mantendría y que eliminaría de sus inicios como profesional?

Creo que haría las cosas de manera muy similar. Los obstáculos que he superado y los sacrificios, forman parte del aprendizaje y suponen una oportunidad de mejora. Cada etapa, incluso las más difíciles, me ha permitido crecer tanto profesionalmente como personalmente. Si algo mantendría, sería la curiosidad y las ganas de aprender.

¿Considera la especialización como la clave del éxito en una carrera profesional de este sector? Si no es la especialización, ¿cuál sería la clave del éxito?

Sin duda, la especialización es una de las claves en una profesión tan técnica y exigente como la nuestra. Pero, junto a la especialización, yo destacaría también el tesón, el esfuerzo, la capacidad de escuchar al cliente y la voluntad de aprendizaje constante. Todas ellas, en mi opinión, esenciales para el éxito profesional. El Derecho evoluciona, la sociedad cambia y las necesidades de los clientes también. Quien deja de aprender, se queda inevitablemente atrás.

Puedes ver el especial completo aquí

 

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