Informe Global Tax Outlook 2025 de BDO

El 66% de las empresas prevén un aumento de los costes de cumplimiento fiscal en 2026, para poder hacer frente a la exigente normativa, según BDO

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Las empresas se están enfrentando a crecientes presiones de cumplimiento normativo, y reconocen que la complejidad regulatoria es el principal reto al que se enfrentan, según el último informe Global Tax Outlook 2025, elaborado por BDO.

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La creciente complejidad regulatoria está generando mayores retos operativos y un incremento de los costes empresariales, tal y como coincide un 66% de los líderes empresariales que han participado en el último informe Global Tax Outlook 2025, elaborado por BDO, que recoge las conclusiones de 500 líderes fiscales de todo el mundo. Según este informe, el 81% de las empresas reconoce invertir más tiempo en atender requerimientos de las autoridades fiscales que en 2023, lo que genera un impacto en los recursos internos y en la calidad del cumplimiento.

Los directivos encuestados afirman que la inversión en tecnología y las capacidades requeridas en los equipos internos se están acelerando, que la externalización híbrida se está normalizando y que la IA está ascendiendo rápidamente en la cadena de valor.

A medida que el panorama regulatorio se ha vuelto cada vez más complejo, la función fiscal se ha visto obligada a adaptarse rápidamente para hacer frente a nuevas exigencias normativas, marcos fiscales globales más sofisticados y mayores expectativas por parte de las autoridades tributarias. En este contexto, las empresas se enfrentan a dos grandes desafíos interrelacionados que están redefiniendo las prioridades de los departamentos fiscales.

Presión regulatoria: un desafío en constante evolución

Navegar el entorno regulatorio es el principal reto para el 50% de los encuestados por BDO. La complejidad del marco fiscal global, incluido el Pilar II de la OCDE y los requerimientos de reporting digital, están contribuyendo a incrementar la carga de trabajo y a una mayor exposición al riesgo.

Esta carga regulatoria se ve agravada por retos operativos. Casi dos tercios de los encuestados (61%) admite incumplir los plazos de presentación de declaraciones, mientras que la mitad (50%) reconoce presentar declaraciones inexactas, cuyos errores pueden desencadenar inspecciones con costes elevados e impactar negativamente en las relaciones con las autoridades fiscales.

Con estos retos sobre la mesa, las empresas están reaccionando y están afrontando las debilidades operativas, incorporando los requisitos de cumplimiento en la planificación fiscal e invirtiendo en tecnología, con el fin de mejorar los niveles de calidad en el cumplimiento de las obligaciones.

Carlos López, socio del área Fiscal de BDO, considera: "La complejidad fiscal se ha convertido en uno de los principales riesgos operacionales para las empresas. Los departamentos fiscales no solo deben garantizar el cumplimiento normativo, sino anticiparse a los cambios regulatorios y minimizar la exposición a contingencias que pueden afectar tanto a la cuenta de resultados como a la reputación corporativa”.

El creciente coste del cumplimiento

Los costes de cumplimiento se están incrementando ante la presión regulatoria actual. Como se ha mencionado, dos tercios de las empresas espera aumentos significativos en sus presupuestos de cumplimiento debido a las inversiones necesarias en infraestructura tecnológica y capital humano. Este crecimiento de costes está impulsado directamente por la presión regulatoria y refleja cómo las organizaciones están teniendo que destinar recursos significativos para mantener el ritmo de los cambios normativos y cumplir con estándares cada vez más exigentes.

Ante esta nueva realidad, según se desprende del informe elaborado por BDO, los líderes empresariales ya están actuando: un 62% de las empresas consultadas afirma estar potenciando sus inversiones en las capacidades y formación de sus equipos. En este cambio se refleja una tendencia más amplia hacia estrategias integradas, que combinan tecnología con externalización de servicios, marcándose como objetivo el alcanzar la excelencia en el cumplimiento normativo.

IA: ¿Motor del cambio o trabajo en curso?

Las empresas consultadas por BDO reconocen estar implementando la IA para gestionar la planificación fiscal, el análisis de escenarios y el cumplimiento de las obligaciones fiscales, aunque la mayoría reconoce que todavía está en las fases iniciales.

Casi tres cuartas partes de los encuestados (70%), está utilizando actualmente la IA para la gestión del conocimiento y de los datos, y la mayoría admite que espera obtener mejoras significativas en precisión y eficiencia, en los próximos tres años. Además, el 51% de los líderes empresariales consultados prevé que la IA les permitirá destinar talento interno a trabajo estratégico de alto valor, con el objetivo de aumentar la calidad y la productividad.

La externalización en aumento: flexibilidad por encima de fórmulas

La externalización para afrontar el cumplimiento fiscal está creciendo, conforme las empresas se van enfrentando a los retos de capacidad y recursos. Así, el 71% de las empresas consultadas admite estar adoptando alguna forma de externalización. Los enfoques híbridos que combinan la experiencia de las asesorías internas con los servicios externalizados están creciendo, proporcionando flexibilidad y acceso a conocimiento especializado.

Los directores financieros y fiscales destacan la flexibilidad (69%), la calidad del servicio (66%) y la liberación de tiempo para dedicarlo a trabajo estratégico (48%) como los principales beneficios de externalizar. Además, el 47% de las empresas están invirtiendo en soluciones externalizadas.

Este nuevo enfoque colaborativo está ayudando a las empresas a convertir la externalización en una ventaja competitiva estratégica, además de concebirlo como un ejercicio de reducción de costes.

Carlos López, socio director del área Fiscal de BDO Abogado, expresa "las organizaciones están respondiendo con inversiones estratégicas en tres áreas clave: tecnología avanzada, formación del talento y modelos híbridos que combinan capacidades internas con soporte externo especializado. Esta combinación permite no solo mejorar la eficiencia operativa, sino también liberar recursos para que los equipos fiscales puedan centrarse en aportar valor estratégico al negocio”.