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El condenado acababa de robar la moto y no tenía permiso para conducir

Condenado a cuatro años de cárcel un hombre por el atropello mortal de un niño en Salamanca

Noticia

El Juzgado de lo Penal 2 de Salamanca ha condenado a cuatro años y cinco meses de cárcel a un hombre que atropelló mortalmente a un niño de cuatro años cuando conducía una moto que había sido robada y para la que nunca había obtenido el permiso de conducir. Ha sido condenado por un delito de homicidio por imprudencia grave y un delito de conducción sin permiso.

Homicidio por atropello

El suceso ocurrió el 12 de septiembre de 2018 en la carretera SA-305 a su paso por la localidad de Pelarodríguez. La sentencia relata que el condenado se dedicó a hacer cabriolas y derrapes con la moto, circulando a una velocidad superior a la permitida, cuando perdió el control de la moto y en su caída atropelló al menor que se encontraba jugando en la puerta del inmueble.

Entiende el Juzgado que concurre en la conductas del acusado el tipo penal del art. 142-1 CP, imprudencia grave con resultado muerte, pues como ha indicado la jurisprudencia del Tribunal Supremo, entre otras en la sentencia de 17 octubre
de 2001, para apreciar la imprudencia grave con resultado muerte del artículo 142 CP, es preciso que concurran
los siguientes requisitos: la previsión de un resultado dañoso por parte del sujeto activo de la acción u omisión; que este
resultado no sea querido por dicho sujeto, pues si así fuere, lo simplemente culposo se convertiría en actividad dolosa; que
esta actuación u omisión, infrinja una esencia “norma de cuidado”; la causación de un resultado que constituya
infracción legal; y finalmente un enlace lógico entre la actividad inicial y el resultado, que constituye el requisito
de lo que tradicionalmente se ha dado en llamar “relación de causalidad”.

Poniendo mayor énfasis en el “deber de cuidado”, en el mayor o menor peligrosidad de la acción u omisión que se emprende o no se evita, de tal manera que el binomio cuidado-peligro constituye una relación directamente proporcional, es decir, a mayor peligro potencial, mayor exigencia de precaución y, en definitiva, mayor prudencia.