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Entrevista

La Abogacía siempre será garante del equilibrio entre progreso tecnológico y derechos

Entrevista

Esta entrevista a Maitane Valdecantos Flores, abogada experta en Derecho Digital, tiene ocasión con motivo de su reciente incorporación a Audens, en su sede de Bilbao, para reforzar las áreas de propiedad intelectual y derecho audiovisual.

1.- Maitane ¿qué supone en su acendrada carrera profesional esta nueva etapa que ahora inicia, y cuáles son las principales razones que le han movido a hacerlo en Audens?

La principal de todas ellas es la ilusión. Se habla mucho de que las marcas tienen que enamorar, y la capacidad de generar sensaciones así es el resultado de una forma especial de hacer las cosas.

Audens es una firma con solvencia profesional demostrada en el mercado, con identidad propia, con una alta especialización y calidad técnica de los compañeros y compañeras con las que tengo la suerte de compartir proyecto, y cuya filosofía y ética comparto plenamente.

2.- Uno de los principales y actuales retos que han de afrontar los despachos pasa por saber gestionar eficazmente la influencia y repercusiones de la implantación de las nuevas tecnologías en sus clientes. ¿Están o no actualmente los clientes en situación de poder recibir, asumir y digerir la inevitable como necesaria transformación digital que se está produciendo?

Actualmente, con una Internet más madura y con ciertas tecnologías asentadas en el mercado y la sociedad, es más sencillo abordar cuestiones de transformación digital con los clientes, y también lo es trasladarles las cuestiones jurídicas que impactan directamente en la misma.

Al final, las normas son recursos que hemos creado para aplicarlas a determinados hechos, por lo que si somos capaces de explicar las tecnologías y las bondades de las mismas, debemos ser capaces de trasladar los riesgos jurídicos, la forma de minimizarlos y las medidas para garantizar el respeto de las obligaciones legales y éticas que exige un tráfico económico responsable.

Por supuesto, el desarrollo tecnológico es constante, y nacen nuevas iniciativas y creaciones, que exigirán de los profesionales creatividad y constante debate para dar solución a los nuevos retos técnicos y jurídicos.

3.- ¿Y los despachos y los propios abogados, cree usted que se encuentran debidamente preparados para seguir el ritmo que impone la transformación digital para dar respuesta a las demandas del mercado legal?

Como sector, es posible que tengamos cierta resistencia al cambio. Sin embargo, creo que cada vez se es más consciente de que la tecnología ha de ser una aliado en el ejercicio de la profesión que nos permita maximizar el impacto de nuestros recursos, para concedernos tiempo hacer lo que mejor sabemos hacer.

En mi opinión, lo relevante de la transformación de los despachos no radica en comprar tecnología sin más, sino en mantener el espíritu del profesional o la firma y marcar una estrategia que se adapte a dicho espíritu. No perder la esencia y la filosofía de lo que hacemos y de por qué lo hacemos así, es fundamental para progresar con éxito.

Y siempre debemos recordar que somos una profesión reconocida constitucionalmente y con un gran fin social que ha de ser el pilar fundamental en cualquier decisión, para garantizar la dignidad de la Abogacía y la protección del justiciable.

4.- De un tiempo a esta parte se está experimentando una deriva en la que todo -o al menos gran parte- del Derecho se encuadra en una dimensión tecnológica o de Derecho TIC. ¿Considera que dicho auge justificaría la creación de juzgados especializados en Derecho Tecnológico?

Como convencida de la necesidad de especialización de cualquier profesional, diría que sí, y sin embargo mi respuesta no va a ir en esa línea por las particularidades del sector judicial.

Evidentemente, somos una sociedad profundamente impactada por la tecnología, y la Justicia ha de ser una representación de la sociedad. Para poder garantizar una tutela judicial realmente efectiva, tenemos que dotar de medios y formación en competencias digitales y conocimientos tecnológicos a quienes han de resolver los conflictos que se pueden plantear.

Es cierto, que quienes nos dedicamos a esta rama del Derecho, absolutamente transversal, nos encontramos con carencias que hacen complicada la defensa y que suponen un esfuerzo adicional para que se entienda el objeto del pleito.

Pero no debemos perder de vista que los juzgadores han de interpretar una ley aplicable a unos determinados hechos, y que será más productivo dotar de herramientas formativas y técnicas con las que entender lo que están valorando y resolver con solvencia, que agrupar en unos juzgados únicos a materias que transitan desde el derecho administrativo, al mercantil, al civil general entre otros.

Podríamos caer en el error de que cualquier procedimiento afectado por prueba digital se considerase como derecho tecnológico y todo terminase siendo derecho tecnológico. Y si todo lo es, nada lo es.

5.- ¿La inteligencia artificial aplicada al ejercicio de la Abogacía debe o no ser necesariamente sinónimo de considerar como inteligente la abogacía ejercida artificialmente, esto es, deshumanizadamente?

En absoluto. Puede haber cuestiones que puedan resolverse perfectamente a través de la abogacía ejercida artificialmente, pero no será la norma general.

Parte fundamental de nuestra profesión no está en los libros, ni en la jurisprudencia, ni en la analítica de datos, ni siquiera en los resultados. Está en cómo abordamos las necesidades de los clientes, cómo perfilamos lo que creemos mejor para ellos y cómo hacemos de su confianza nuestra seña de identidad.

Como decía, la inteligencia artificial podrá aportarnos información, rapidez, mejora de procesos o minimización de errores humanos, pero la creatividad y la empatía son cualidades de las personas.

Dar por válidas soluciones únicas aplicables a supuestos aparentemente idénticos, sería un error. Y ello sin olvidar que las máquinas las programan seres humanos, con sus evidentes sesgos, y entonces, ¿quién fija la ética de los ordenadores que estos van a aplicar sin cuestionarse?

La Abogacía siempre será garante del equilibrio entre progreso tecnológico y derechos, la responsable de enfrentarse a los retos.

6.- En este orden de cosas, ¿cree que llegará un día en el que la función jurisprudencial de nuestros tribunales de justicia podría dejarse en manos de sistemas inteligentes no humanos, es decir, si llegaremos a ser juzgados por ordenadores?

Estoy segura de que llegaremos a ser juzgados con la ayuda de ordenadores, no por ordenadores. De hecho, creo que ya lo estamos siendo.

Al igual que sucede con la Abogacía, el poder judicial tiene un componente humano no sustituible.

Cualquier ordenador puede conocer el ordenamiento jurídico al completo mucho mejor que cualquier ser humano y puede contrastar la Jurisprudencia en cuestión de segundos. Sin embargo, las percepciones a la hora de valorar la prueba y la sana crítica, son cuestiones muy humanas y muy casuísticas.

De hecho, creo firmemente en que a mayor desarrollo tecnológico, mayor será el valor de las personas. Tal es así que parece que hasta las propias empresas tecnológicas, van a tener que reservar ciertas decisiones a éstas.

Así, la nueva Directiva de derechos de autor y derechos afines en el mercado único digital, impone que cuando se solicite que se inhabilite el acceso a determinadas obras, el examen sobre su procedencia sea realizado por personas.

7.- Su amplio conocimiento en aspectos audiovisuales y de negociación de derechos de propiedad intelectual e industrial le posicionan como una profesional experta en la materia. ¿Es necesario crear un registro público de derechos audiovisuales y digitales, como ocurre con los de la Propiedad o el Civil?

La Propiedad Intelectual es una propiedad muy especial porque es temporal, está sujeta a límites y porque no requiere de requisito formal alguno para su protección.

Por tanto, como derecho nacido de la propia creación, imponerle condiciones obligatorias de forma sería opuesto a la propia naturaleza del mismo. Lo que sí que se ha buscado con las nuevas normas europeas aprobadas es incorporar medidas dirigidas a mejorar las prácticas para la concesión de licencias y para garantizar un mayor acceso a los contenidos.

Sin embargo, en materia de Propiedad Industrial, el registro sí es constitutivo, y por ende, el nacimiento de la protección se produce con el mismo aunque desde el momento de su solicitud.

Así, pueden consultarse las marcas, diseños industriales, modelos de utilidad o patentes en las distintas oficinas territoriales.

8.- Y para terminar, qué opinión le merece el marco jurídico que se instala con la nueva Directiva de Derechos de Autor en el Mercado Único Digital o conocida como la Directiva del Copyright, aprobada hace pocas semanas por el Parlamento Europeo?

Con un entorno creativo y una sociedad de consumo de obras del intelecto profundamente afectada por digitalización, la reforma de la Directiva 2001/29/CE resultaba imprescindible para asegurar el futuro del “alimento del cerebro”, que es la cultura.

Por tanto, creo que asistimos ante el nacimiento de un contexto normativo y social más respetuoso y más justo con los creadores y titulares de derechos, que han visto como con la democratización de la tecnología se aceptaba la vulneración de sus derechos de forma flagrante.

Los estados miembros disponen ahora de un periodo de veinticuatro meses para transponer la Directiva y éste será un periodo clave para garantizar el justo equilibrio entre la tutela de los derechos de autor y derechos afines y la de otros derechos fundamentales como la libertad de información, la libertad de expresión y la libertad de creación.