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¿Merecen la pena los registros defensivos gTLD?

Tribuna

Nuevos dominios genéricos de nivel superior (gTLDs) han estado en el radar de los equipos directivos los últimos años, y todavía es un tema tan candente como cuando aparecieron. Con 1.200 gTLDs ya delegados y más por venir, seguirán siendo un foco primario para las marcas que buscan mantener una presencia online fuerte.

Hay una tendencia particularmente interesante en este campo que está destacando, y es el número de marcas que están registrando gTLDs no por razones creativas, sino por razones defensivas.

Claramente hay casos en los que los registros defensivos pueden tener sentido. Son aquellos en los que se registra algo simplemente por el mero hecho de que no lo registren otros y te pueda perjudicar. En general este tipo de registros no se utilizan nunca, simplemente se lleva a cabo la acción para evitar que el nombre caiga en manos de terceros.

Pero, ¿es este el enfoque más eficaz en torno a los registros de gTLDs? La advertencia más obvia a este enfoque es que puede ser extremadamente costoso para cualquier negocio - las tarifas de registro iniciales, tarifas de programas especiales y tarifas de nombre premium pueden ir sumándose rápidamente y ser prohibitivas para muchas organizaciones. En segundo lugar, las marcas pueden estar perdiendo oportunidades valiosas de utilizar nuevos gTLDs de maneras creativas.

Mientras que algunos gTLDs como '.app' y '.shop' tienen usos más obvios, otros gTLDs geo-específicos, relacionados con tendencias actuales o específicos de nichos de mercado podrían implementarse en campañas de marketing emocionantes y experimentales que desafían la idea misma de para lo que un nombre de dominio se puede utilizar. Esta podría ser la oportunidad más beneficiosa para las empresas ya que mostraría el valor de su marca por un largo periodo de tiempo

Incluso si las marcas insisten en registrar gTLDs de manera defensiva, deberían por lo menos asegurarse de que cada dominio esté dirigiendo el contenido en directo o redirigiéndose de nuevo a su sitio principal. Al menos así el tráfico que va a estos gTLDs no se desperdiciaría, ya que el tráfico visitante podría llevar a mayores tasas de conversión de sitios web que generan mayores ingresos.

En última instancia, el valor de los registros defensivos se reduce a las finanzas y recursos de su marca. Si una empresa puede permitirse el lujo de pagar los derechos de inscripción cada vez que un llega un nuevo gTLD, entonces no hay problema en hacer un enfoque defensivo, mientras que se benefician del aumento en el tráfico redirigido. Alternativamente, algunas marcas optan por no registrar ningún gTLD en absoluto, en un intento de disociarse rápidamente de terceros que quieren suplantarles. Pero de esta forma excluyen todas las oportunidades que aportan los gTLDs y puede dar lugar a mayores costes de recuperación de dominio a la larga.

Por eso es recomendable que todas las empresas estén pendientesde su cartera actual de gTLDs y evalúen si su enfoque actual es rentable, o si sería mejor utilizarlas creativamente para diferenciarse de sus competidores. Además, si su marca tiene un historial de invertir mucho dinero comprando dominios de terceros para reforzar su presencia online, sería bueno preguntarse si los registros proactivos defensivos le ahorrarían más dinero a largo plazo.

Sea cual sea el caso, los gTLDs son más que simplemente nombres de dominio, cada uno es una oportunidad de distinguir a una marca del resto, por lo que cada marca debe pensar dos veces antes de adoptar un enfoque defensivo.

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