El autor analiza cómo la gestión de la propiedad industrial será una de las herramientas clave en el aumento sostenido de la productividad

¿Por qué necesitamos mejorar la gestión de la propiedad industrial para transformar el conocimiento en valor?

Tribuna Madrid
next generation 2025

La I+D y la innovación tecnológica son actividades que, a menudo, se consideran equivalentes, pero que se gestionan de forma muy distinta y, de hecho, son complementarias. Podemos afirmar que la I+D transforma dinero en conocimiento, mientras que la innovación hace justo lo contrario: transforma conocimiento en dinero. Para hacer I+D, pero también para innovar mejor, necesitamos gestionar la propiedad industrial.

Incremento de la productividad

Hoy, Europa afronta el reto de convertir todo el conocimiento generado con los fondos Next Generation de la Comisión Europea en nuevos productos y en un aumento sostenido de la productividad. Para lograrlo, necesitamos modificar de forma profunda los procesos que regulan esta transferencia y, sin duda, la gestión de la propiedad industrial será una de las herramientas clave.

Esta semana, el INE publicaba que el gasto en I+D interna en España aumentó un 6,9% en 2024, alcanzando los 23.931 millones de euros, el 1,50% del PIB. Aunque es un avance significativo, la cifra sigue por debajo de la inversión realizada por países como Francia (2,3%), Alemania (3,2%), Suecia (3,5%), Estados Unidos (3,5%) o Corea del Sur (5%).

El desafío es aún mayor si analizamos qué porcentaje de esa I+D procede de las empresas. En España representan el 56%, frente al 70% de media europea. En países como Japón, China o Estados Unidos la cifra supera ya el 75%. La intuición —y la experiencia internacional— indican que, a medida que aumente este porcentaje, también mejorará nuestra capacidad de innovar.

El esfuerzo en I+D es un indicador de entrada en el sistema innovador, pero ¿cómo medimos los resultados? Lo ideal sería cuantificar el impacto en el PIB, pero ese efecto tarda años en materializarse. Por ello, el número de patentes se utiliza como el mejor indicador de salida. Y en este ámbito encontramos luces y sombras.

Crecimiento de patentes

Las solicitudes de patentes presentadas por residentes en España han crecido en los últimos años y todo apunta a que pronto alcanzarán las 1.500 anuales ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), con un aumento cercano al 14%. Es un buen reflejo del trabajo realizado por la OEPM.

En cuanto a las solicitudes de origen español presentadas ante la Oficina Europea de Patentes (EPO), en 2024 se registraron 2.192, lo que supone un crecimiento acumulado del 44% en la última década. Todo indica que esta cifra podría incrementarse un 50% a finales de este año. España es, de hecho, el país europeo que más crece en solicitudes de patentes europeas.

Además, nuestro país lidera el ranking europeo en porcentaje de mujeres inventoras mencionadas en solicitudes presentadas ante la EPO: el 42% de nuestras solicitudes incluía al menos a una mujer inventora, muy por encima de la media de los 39 Estados miembros, que se sitúa en el 25%.

Respecto al origen de estas innovaciones, España es el quinto país europeo con mayor actividad de organismos públicos en la presentación de patentes ante la EPO. Destaca el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que ocupa la novena posición entre los centros públicos de I+D europeos.

Estos datos muestran que tanto en el esfuerzo en I+D como en la generación de patentes el sistema público español tiene un peso casi equivalente al de los principales países europeos. El verdadero punto débil se encuentra en el tejido empresarial, con pocas compañías situadas entre las líderes por número de patentes.

Tecnologías WAIQ

Y si vamos un paso más allá, observamos que las empresas vinculadas a tecnologías WAIQ (Web3, Inteligencia Artificial y Cuántica) necesitan para su crecimiento un profundo conocimiento de la gestión de la propiedad industrial e intelectual, imprescindible para gestionar activos intangibles como datos, software y know-how.

Un ejemplo claro son las empresas españolas que desarrollan tecnologías cuánticas —como Multiverse, Quilimanjaro, Quside, LuxQuanta o Qcentroid—, que han entendido la importancia de una estrategia sólida y sofisticada de propiedad industrial para incrementar su valor empresarial.

Todo ello representa un reto, pero también una oportunidad para España. Ya estamos alcanzando niveles europeos en el sistema público de I+D. Ahora es el momento de que el sector empresarial dé un paso adelante. Si no lo hace, acumularemos conocimiento… pero perderemos calidad de vida.


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